La Opinión.
La administración de Donald Trump prepara una nueva ofensiva comercial con la imposición de aranceles a decenas de países, una medida que podría anunciarse en los próximos días como parte de una estrategia para reforzar su política comercial y endurecer las acciones contra las importaciones vinculadas al trabajo forzoso.
El anuncio fue anticipado este martes por el representante Comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, quien evitó precisar la fecha en que entrarían en vigor los nuevos gravámenes, aunque confirmó que la decisión está próxima.
“Esperamos que haya novedades pronto”, declaró Greer en una entrevista con CNBC, al ser consultado sobre una información del Financial Times que señala que la Casa Blanca podría anunciar una nueva ronda de aranceles esta misma semana.
El funcionario explicó que antes de hacer públicos los detalles debe cumplir con el proceso de notificación al Congreso y a las partes involucradas.
La nueva estrategia comercial surge a pocos días de que expiren los aranceles temporales impuestos el 24 de febrero, después de que la Corte Suprema de Estados Unidos invalidara los gravámenes generales que Trump había decretado previamente al considerar que excedían las facultades presidenciales previstas en la legislación de emergencia. Ante ese revés judicial, la administración comenzó a diseñar un nuevo mecanismo sustentado en la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, que permite imponer medidas comerciales tras investigaciones sobre prácticas consideradas desleales.
Greer indicó que el Gobierno mantiene investigaciones sobre productos procedentes de alrededor de 60 países por presuntas violaciones relacionadas con el trabajo forzoso.
“Esperamos tomar medidas pronto”, reiteró el representante comercial, quien señaló que, de confirmarse esas prácticas, Estados Unidos utilizará las herramientas previstas en su legislación para restringir la entrada de esas mercancías.
De acuerdo con Financial Times, los nuevos aranceles podrían ubicarse entre 10% y 12.5% y alcanzarían a economías de Asia, Europa y América Latina, aunque la administración aún no ha divulgado la lista definitiva de países afectados. Brasil fue el primer país sujeto a esta nueva estrategia la semana pasada, cuando Washington impuso aranceles de 25% a diversos productos brasileños.
La nueva ofensiva comercial se suma a otra decisión anunciada el lunes por Trump: un arancel de 50% sobre la mayoría de los productos importados desde Canadá, con excepciones para energía, potasa, minerales críticos y productos pesqueros. El mandatario justificó la medida argumentando los efectos del humo provocado por los incendios forestales en provincias canadienses sobre varias regiones del noreste de Estados Unidos, una explicación que generó críticas de especialistas y del gobierno canadiense.
Analistas consideran que la estrategia refleja el intento de la Casa Blanca por mantener los aranceles como una de las principales herramientas de política económica y comercial, pese a los límites impuestos por los tribunales y a las advertencias de economistas sobre un posible impacto en los precios al consumidor y en las cadenas globales de suministro. Además, anticipan que las nuevas medidas podrían enfrentar desafíos legales similares a los que llevaron a la anulación de los gravámenes anteriores.





