La democracia no se fortalece únicamente cada dos o cuatro años, cuando se abren las urnas. Se fortalece todos los días, cuando las personas cuentan con información confiable, conocen sus derechos, participan en sus comunidades y desarrollan el liderazgo necesario para influir en las decisiones que impactan sus vidas.
Eso significa hablar de mucho más que elecciones.
Significa hablar de familias que buscan reducir el costo de sus facturas de electricidad. De trabajadores agrícolas que enfrentan temperaturas cada vez más extremas. De jóvenes que quieren participar en las decisiones de sus comunidades. De inmigrantes que necesitan información clara y recursos confiables. De padres y madres que buscan mejores oportunidades para sus hijos.
En otras palabras, significa reconocer que la participación cívica comienza mucho antes de emitir un voto.
Durante los últimos siete años, en Poder Latinx hemos comprobado que cuando una comunidad recibe herramientas, educación y oportunidades para organizarse, ocurren cambios reales. Personas que nunca habían participado en procesos electorales se convierten en líderes comunitarios. Jóvenes descubren su voz y movilizan a otros. Familias entienden que las decisiones tomadas por un concejo municipal, una legislatura estatal o una junta de servicios públicos afectan directamente su calidad de vida.
Por eso, nuestro trabajo nunca ha consistido únicamente en aumentar la participación electoral. Se trata de construir liderazgo, fortalecer la confianza y crear una cultura de participación que permanezca mucho después de que termine una elección.
A lo largo de estos siete años, Poder Latinx ha expandido su trabajo, del centro de la Florida a otros seis estados, registrando y movilizando a miles de votantes elegibles, formando nuevos liderazgos y organizando comunidades alrededor de temas como inmigración, justicia económica y ambiental, resiliencia climática y asequibilidad energética. A través de programas como Poderosas y EcoPoder, hemos creado espacios donde las comunidades no solo reciben información, sino que desarrollan las herramientas para convertirse en agentes de cambio.
Este año, además, asumimos una nueva responsabilidad nacional al convertirnos en el nuevo hogar de National Vote Early Day, una iniciativa que promueve el voto temprano, la educación electoral y facilita que más personas tengan acceso a la información necesaria para participar en nuestra democracia.
Pero el trabajo está lejos de terminar.
Las elecciones de medio término de 2026 serán un momento decisivo. Millones de latinos tendrán la oportunidad de influir en decisiones sobre economía, inmigración, educación, energía asequible, resiliencia climática y derechos civiles. Sin embargo, la participación no ocurre por casualidad. Requiere inversión constante, educación accesible, organización comunitaria y confianza.
Requiere instituciones que escuchen a las comunidades antes, durante y después de las elecciones. Requiere líderes que entiendan que representar a una comunidad significa estar presentes todo el año, no únicamente cuando buscan su apoyo.
Por eso, nuestro llamado es claro: la democracia necesita de todos nosotros.
Si eres un líder comunitario, continúa organizando. Si eres joven, participa y haz escuchar tu voz. Si eres un ciudadano elegible para votar, infórmate y anima a otros a participar. Si eres una institución, un medio de comunicación o un funcionario público, invierte en construir relaciones genuinas con las comunidades a las que sirves.
Porque la democracia no se construye únicamente en las urnas. Se construye en nuestros vecindarios, en nuestras conversaciones y en la capacidad de nuestras comunidades para imaginar y crear un futuro diferente.
Al celebrar siete años de Poder Latinx, no solo miramos hacia atrás para reconocer lo que hemos logrado. Miramos hacia adelante con la certeza de que cuando las comunidades latinas están informadas, organizadas y empoderadas, no solo fortalecen su propia voz: fortalecen la democracia de todo el país.
Y ese trabajo apenas comienza.
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