La Opinión.
El Senado frenó este martes el avance de la Ley de Claridad, una propuesta respaldada por el presidente Donald Trump que busca establecer por primera vez un marco federal integral para regular los activos digitales, en un revés para la industria de las criptomonedas y para el gobierno. La iniciativa necesitaba 60 votos para superar una votación de procedimiento, pero solo obtuvo 49 frente a 50 en contra. Todos los demócratas se opusieron y también hubo votos republicanos en contra, una señal de que los promotores del proyecto no lograron consolidar siquiera el respaldo de su propio partido.
La legislación, conocida oficialmente como Ley de Claridad del Mercado de Activos Digitales, pretende definir qué autoridad corresponde a la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) y cuál a la Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos (CFTC). El proyecto, de más de 600 páginas, busca terminar con años de incertidumbre sobre la manera en que deben clasificarse, emitirse y negociarse las criptomonedas dentro del sistema financiero estadounidense.
El conflicto por los negocios de Trump.
El principal obstáculo político terminó siendo una disposición sobre ética y posibles conflictos de interés. Los demócratas, encabezados por figuras como la senadora Elizabeth Warren, consideran insuficientes las restricciones incluidas para impedir que funcionarios públicos se beneficien de negocios relacionados con criptomonedas mientras están en el cargo.
La oposición cobró mayor fuerza debido a los intereses comerciales de Trump y su familia en el sector. Warren acusó al presidente de poder obtener otros $1,400 millones en ganancias con criptomonedas y cuestionó que las nuevas reglas impidan esos beneficios. Los republicanos intentaron modificar el texto antes de la votación. La última versión incorporó disposiciones para limitar que funcionarios federales y sus cónyuges emitan sus propias criptomonedas, además de exigir que se desprendan de participaciones financieras “significativas” en el sector.
También se otorgaban mayores facultades a los fiscales generales estatales para hacer cumplir las restricciones.
Los cambios no convencieron a los demócratas, mientras que el sector bancario también expresó preocupación por las recompensas que las plataformas de stablecoins podrían ofrecer a sus clientes y por una posible salida de depósitos de los bancos tradicionales. El presidente de la SEC, Paul Atkins, había defendido la aprobación de la legislación, aunque aseguró que la agencia continuará modificando las reglas sobre criptomonedas aun sin una nueva ley. «Con o sin esa legislación, esta Administración cumplirá con los inversores estadounidenses y los innovadores tecnológicos», declaró.
Aunque la Ley de Claridad no está oficialmente muerta, las elecciones de medio término del 3 de noviembre complican su futuro. Un cambio en la composición del Congreso podría hacer todavía más difícil alcanzar un acuerdo bipartidista antes de que termine el año.





