Latin Us.
Mientras el paradero de Rubén Rocha Moya permanece incierto tras las acusaciones en su contra en Estados Unidos, en Badiraguato —su tierra natal y también cuna de Joaquín “El Chapo” Guzmán— su presencia sigue intacta. Entre esculturas, calles con su nombre y obras impulsadas durante su gobierno, el mandatario sinaloense continúa ocupando un lugar central en el paisaje.
En la cabecera municipal, su imagen aparece en monumentos y espacios públicos que contrastan con las calles semivacías y la huella del éxodo provocado por la disputa interna del Cártel de Sinaloa.
Aunque algunos símbolos dedicados al gobernador han comenzado a desaparecer discretamente, como un busto retirado del Palacio Municipal.
Más adentro de la sierra, en Batequitas, la historia se repite. El pequeño poblado donde nació Rocha Moya y el senador Enrique Inzunza, también acusado por el gobierno de estadounidense de vínculos con el narcotráfico, conserva referencias permanentes a su figura, mientras alrededor persisten la pobreza, las rancherías ostentosas y el hermetismo sobre otros personajes señalados por autoridades estadounidenses.
En una región donde todos parecen saber, pero pocos hablan, el nombre del gobernador con licencia continúa dominando el territorio.