Trump Jr. recibió miles de dólares para su boda en Bahamas; investigación revela quién pagó.

La celebración incluyó una isla privada y fuegos artificiales; el dinero llegó de un empresario ruso cercano a Putin.

La Opinión.

La lujosa celebración de Donald Trump Jr. y Bettina Anderson en las Bahamas vuelve a poner bajo los reflectores los vínculos del entorno Trump con Rusia. Una investigación de ProPublica reveló que el empresario ruso Umar Kremlev, considerado cercano al presidente Vladimir Putin, cubrió gastos por cientos de miles de dólares relacionados con el festejo.

La investigación se basó en documentos revisados por el medio y entrevistas con personas familiarizadas con la organización del evento. Entre los gastos atribuidos a Kremlev estuvieron el alquiler de una isla privada, donde se realizó parte de la celebración y se hospedaron invitados, además de un espectáculo de fuegos artificiales.

La revelación generó preguntas porque Kremlev no es simplemente un empresario ruso. Es presidente de la Asociación Internacional de Boxeo (IBA) y ha mantenido vínculos con estructuras empresariales y deportivas relacionadas con el Estado ruso. Además, recientemente recibió la Orden de la Amistad de manos de Putin y estuvo en China durante un viaje en el que acompañó al mandatario ruso.

Una fiesta de cientos de miles

La celebración de Trump Jr. y Anderson se extendió durante varios días en las Bahamas. De acuerdo con la investigación de ProPublica, el alquiler de una de las islas podía rondar los $100,000 por noche, mientras que el espectáculo de fuegos artificiales tenía un costo estimado cercano a $70,000.

La boda reunió a un grupo reducido de familiares, amigos y personas cercanas a la pareja. Sin embargo, la presencia de Kremlev y de otros invitados rusos llamó la atención de algunos asistentes, especialmente porque varios de ellos conversaban entre sí en ruso.

Trump Jr. había descrito anteriormente la celebración como un encuentro privado. “Fue todo lo que habíamos soñado y más”, escribió Anderson después del evento, según los reportes.

Tras la investigación, la propia pareja confirmó que Kremlev había financiado parte de las celebraciones. Anderson lo describió como un “querido amigo” y dijo que organizó dos noches de festejos después de la boda como un “extraordinariamente generoso regalo de bodas”.

¿Por qué genera preocupación?

La controversia no se centra únicamente en el costo de la fiesta, sino en quién proporcionó el dinero y qué relación mantiene con la familia Trump.

Un portavoz de Trump Jr. aseguró a ProPublica que Kremlev es un “amigo personal de Don” y que no existe una relación comercial entre ambos. Según esa versión, se conocieron mediante un amigo en común relacionado con la caza y posteriormente estrecharon su vínculo por su interés compartido en el boxeo y la naturaleza.

Kremlev también sostuvo que ambos mantienen una relación amistosa y negó que la organización de boxeo hubiera asumido directamente los gastos. ProPublica señaló, sin embargo, que los pagos estaban vinculados a una entidad afiliada a la IBA con sede en Dubái.

CBS News reportó que el presidente Trump tomó a la ligera el señalamiento: “No tengo ni idea de quién es Umar, nunca he oído hablar de él, y no pagó la boda de Don y Bettina, que tuvo lugar en un sitio totalmente distinto y en un día diferente al de la boda. Fue una fiesta posterior en su honor. ¡No tiene mayor importancia! Yo no estuve presente en la fiesta”.

Hasta ahora no se ha presentado evidencia de que el regalo haya implicado una contraprestación política.