Las autoridades indicaron que, durante la investigación, rastrearon datos del teléfono celular del hombre hasta San Diego, cerca de la frontera entre Estados Unidos y México.
Posteriormente, obtuvieron evidencia que apuntaba a que había cruzado hacia territorio mexicano con los niños.
La madre de los menores, Lizzie Tomich, relató en redes sociales que comenzó a preocuparse cuando Richman dejó de responder mensajes y no acudió al punto acordado para entregarle a los niños.
Tomich explicó que ambos padres compartían semanas alternas de custodia temporal, pero los niños no habían sido vistos desde el 16 de mayo.
También aseguró que descubrió que Richman había despedido a su abogado y abandonado su vivienda poco antes de desaparecer.
Cuando la policía acudió a realizar una verificación de bienestar en la residencia, encontraron la casa prácticamente vacía y evidencias de que varias pertenencias habían sido retiradas.
Las autoridades expresaron preocupación por el estado emocional del padre.
La policía había advertido previamente que los menores podían estar en “peligro inminente”, citando preocupaciones sobre la salud mental y la situación financiera del padre.
Documentos judiciales señalaban que Richman atravesaba una disputa de custodia con Tomich y había renunciado recientemente a su trabajo debido a los conflictos legales relacionados con el caso.
La abogada de la familia, Brittany Skinner, afirmó que el hombre habría vendido la mayoría de sus pertenencias antes de desaparecer con los menores.
Registros públicos citados por medios locales indican que Richman tenía antecedentes legales previos, incluidos arrestos por robo, hurto y otros delitos.
Las autoridades continúan investigando el caso mientras avanzan los procedimientos judiciales relacionados con la custodia y el traslado internacional de los menores.