La OPinión.
Una jueza federal volvió a poner freno a los esfuerzos de Donald Trump para modificar las reglas del voto por correo en el país, en una decisión que mantiene abierta la disputa judicial de cara a las elecciones legislativas de noviembre.
La jueza de distrito Indira Talwani ordenó el jueves 27 de agosto suspender durante 14 días la aplicación de una nueva regulación del Servicio Postal de Estados Unidos (USPS) relacionada con la orden ejecutiva de Trump. El fallo representa un nuevo revés para la administración, apenas unos días después de que la Corte Suprema permitiera que el proceso avanzara por razones procesales.
El USPS queda en el centro del conflicto.
La nueva regulación establece requisitos para el manejo de boletas por correo, incluidos cambios en los sobres y el envío de determinada información a través de un sistema administrado por USPS. El Servicio Postal había señalado que los estados tendrían que cumplir con esas condiciones para que las papeletas pudieran ser procesadas bajo las nuevas reglas.
Talwani cuestionó que los estados tengan tiempo y recursos suficientes para realizar los cambios antes de los comicios. En su resolución escribió que los estados demandantes no cuentan con “ni el tiempo ni los fondos necesarios” para rediseñar papeletas, actualizar sistemas, capacitar funcionarios y completar otros procedimientos antes de las elecciones de mitad de mandato.
Una batalla que puede llegar al Supremo.
Los estados y grupos defensores del derecho al voto sostienen que USPS y el presidente están intentando intervenir en facultades que corresponden a los estados y, en determinados casos, al Congreso.
La fiscal general de Nueva York, Letitia James, respaldó el fallo y calificó la regulación como “un claro intento del gobierno federal de interferir en elecciones que no tiene poder para controlar”.
El impacto potencial es amplio. Casi un tercio de los estadounidenses vota por correo, por lo que cualquier modificación en los procedimientos podría generar cambios importantes en la preparación de las elecciones de noviembre.
Por ahora, la orden de Trump queda nuevamente frenada, pero el conflicto está lejos de terminar. La administración todavía puede apelar y la disputa podría terminar otra vez ante la Corte Suprema.





