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Mientras los habitantes del noroeste de Florida y el sur de Alabama limpiaban tras el paso de Isaias, las fuertes lluvias aumentaban el riesgo de inundaciones el domingo en los Apalaches centrales y la región del Atlántico Medio, a medida que los restos de la tormenta se desplazaban hacia el norte.
Según el Servicio Meteorológico Nacional, las fuertes lluvias podrían provocar inundaciones repentinas localizadas e inundaciones urbanas en toda la región, y las crecidas de los ríos continuarían en el oeste de Carolina del Norte. Era posible que se produjeran tornados en algunas zonas de Virginia y Carolina del Norte, y se esperaba que persistieran las condiciones de oleaje y corrientes de resaca peligrosas a lo largo de las costas del Golfo y del sureste del Atlántico.
“Prevemos que las fuertes lluvias continúen aquí, en la zona central de los Apalaches y en la región del Atlántico Medio, durante el día del domingo. Seguimos esperando inundaciones repentinas y urbanas aisladas, y también puede haber algunos vientos racheados residuales asociados con el sistema a medida que este continúa desplazándose hacia la cordillera de los Apalaches”, dijo Philippe Papin, especialista sénior en huracanes del Centro Nacional de Huracanes en Miami.
Al menos cuatro muertes se vincularon a la tormenta, incluyendo dos personas que fallecieron cuando árboles cayeron sobre viviendas en Florida y Alabama. Isaias, el primer huracán de la temporada del Atlántico, tocó tierra el viernes como huracán de categoría 2 cerca de Destin, Florida, un destino turístico de la costa del Golfo repleto de rascacielos y tiendas para turistas. Posteriormente, la tormenta avanzó con fuerza tropical hacia Alabama.
En el condado de Burke, Carolina del Norte, las autoridades informaron que se produjo un rescate acuático en el río Catawba, detrás de una escuela secundaria, poco después de las 8 de la mañana del domingo.
Un hombre y una mujer sin hogar estaban acampando cuando la crecida del agua los tomó por sorpresa. “Ambos, junto con su perro, fueron rescatados y se encuentran a salvo”, según un portavoz de la agencia de gestión de emergencias del condado.
Casi una docena de estaciones meteorológicas locales en el condado occidental de Carolina del Norte reportaron precipitaciones torrenciales en 24 horas hasta las 9 de la mañana del domingo, desde aproximadamente 13 centímetros (5 pulgadas) hasta 24 centímetros (9,57 pulgadas) en la estación de bomberos y rescate de Enola. El Servicio Meteorológico Nacional indicó que las lluvias estaban disminuyendo en la zona, pero que aún era posible que se produjeran crecidas rápidas de los ríos e inundaciones.
Los vientos huracanados en el noroeste de Florida arrancaron el techo de un hotel en Pensacola, y el alcalde de la ciudad declaró que el aeropuerto sufrió algunos daños. La tormenta arrasó un cobertizo para botes en Destin y destrozó parte de la fachada de un rascacielos en Panama City Beach.
En una iglesia de Pensacola, donde la organización United Cajun Navy distribuía suministros el domingo por la mañana, una fila de cientos de autos daba la vuelta a la manzana. Yvette Haro comentó que llegó a las 5 de la mañana después de que le negaran la entrada el día anterior por falta de suministros.
Con un hijo de 10 años y una hija de 5 en casa, comentó que le resulta difícil ir a las tiendas y hacer largas filas. Buscaba agua, toallas de papel, papel higiénico y productos de limpieza.
“Cualquier cosa que estén dispuestos a darnos es útil”, dijo.
Aunque su casa no sufrió daños, la falta de electricidad estaba complicando las cosas, dijo Haro. “Lo peor es que se nos echa a perder la comida. Es muy difícil seguir cocinando a la parrilla, ¿y dónde vamos a guardar toda esta comida?”.
Según poweroutage.com, cerca de 390.000 clientes se quedaron sin electricidad el domingo en el sur de Alabama y en la región del Panhandle de Florida.
En el condado de Escambia, Florida, el sheriff Chip Simmons informó que una mujer falleció cuando un árbol cayó sobre su casa y un hombre murió por inhalación de monóxido de carbono proveniente de un generador que estaba funcionando en su garaje. Cuatro familiares del hombre, cuyas edades oscilan entre los 4 y los 72 años, recibieron atención médica, pero se espera que sobrevivan, añadió el sheriff.
Una persona falleció cuando un árbol cayó sobre una casa en Birmingham, informó Cory Moon, jefe de bomberos de la ciudad. Una segunda muerte relacionada con la tormenta en Alabama se atribuyó a un accidente automovilístico en el que un árbol caído impactó en el condado de Barbour, según Josh Johnson, de la agencia estatal de gestión de emergencias.
En la costa del Golfo de Alabama, las autoridades de Mobile informaron de la caída de numerosos árboles y líneas eléctricas.
El presidente Donald Trump aprobó una declaración de emergencia para Georgia, después de haber hecho lo mismo anteriormente para Florida y Alabama, lo que permite la llegada de ayuda federal.
El Departamento de Energía de Estados Unidos autorizó intercambios de emergencia de petróleo crudo procedente de la reserva estratégica nacional para hacer frente a las interrupciones en el suministro provocadas por la tormenta.
Mientras tanto, en el Pacífico, Simon era un huracán de categoría 4 con vientos de 241 km/h (150 mph) al acercarse a la costa de México. Se esperaba que Simon provocara fuertes lluvias a partir del domingo en algunas zonas del suroeste de México, con inundaciones y deslizamientos de tierra que ponían en peligro la vida.
Según Papin, también se esperaba que Rachel provocara fuertes vientos y lluvias en el norte de México y el sur de California tras convertirse en un ciclón post-tropical durante la noche.
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Las reporteras de Associated Press Julie Walker en Nueva York y Kathy McCormack en Concord, New Hampshire, contribuyeron a este reportaje.





