Latin Us.
El Departamento de Salud de Luisiana informó la semana pasada, sin identificar a Smart (pues no comenta sobre pacientes específicos), que el estado había registrado su primera infección confirmada por N. fowleri desde 2013.
Si bien tiene distribución global, es muy raro encontrar a este organismo en países que normalmente tienen bajas temperaturas, pues típicamente está en como lagos, ríos y aguas termales que están a entre 30 y 40 grados centígrados, señala Manal Mohammed, microbióloga de la Universidad de Westminster en un comentario en el sitio The Conversation.
“La infección se produce cuando agua contaminada penetra por la nariz, generalmente al nadar. Desde allí, la amiba se desplaza a través de las fosas nasales hasta el cerebro, donde (se reproduce y) destruye el tejido cerebral. El desenlace suele ser devastador, con una tasa de mortalidad de entre el 95% y el 99%“, añade la experta.
Cabe señalar que la infección no puede transmitirse de persona a persona y tampoco puede adquirirse bebiendo el agua, incluso si está contiene la amiba.
Tanto Manal Mohammed, en su artículo de febrero de este año, como BBC World Service sugieren que el cambio climático al aumentar las temperaturas globales podría estar aumentando los niveles de infecciones de esta bacteria, algo que, al menos hasta ahora, tiene poco sustento en los pocos datos que se tienen.
Crecimiento de la amiba hacia el norte de EU.
Uno de los países donde más se siguen los casos de MAP causada por Naegleria fowleri es precisamente los Estados Unidos —aunque también se han registrado en México, por ejemplo—, donde, de acuerdo con los Centros de Prevención y Control de Enfermedades (CDC), han ocurrido 173 casos entre 1937 y 2025.
La mayor cantidad de casos de MAP se registraron en los estados sureños de Texas y Florida, algo que tiene sentido pues al estar más al sur tienen cuerpos de agua más cálidos; les siguen los estados de Virginia y California.
De hecho, la AP destaca que años las infecciones se ha observado casi exclusivamente en verano en la parte sur del país; sin embargo, añade que en fechas recientes, científicos señalaron que han aparecido algunos casos en estados ubicados más al norte Maryland, Indiana y Minnesota.
Aun así, los datos de los CDC no muestran que haya un crecimiento en el número de casos registrados de MAP, los cuales oscilan entre cero y ocho casos anuales.
Lo que sí muestran los datos de los CDC es que los casos de MAP han sido “más frecuentes en hombres que en mujeres en casi todos los grupos de edad”; sin embargo, los números son tan bajos que no se puede saber si esto se debe a que ellos se metan más a nadar en ríos y lagunas que ellas.
¿Es racional temer a la amiba come cerebros?
En julio de 2025, víctima de la amiba comecerebros Naegleria fowleri, murió el niño Jaysen Carr en Carolina del Sur, lo que hizo que “los nadadores en aguas abiertas empezaron a cuestionar la seguridad de los lagos, a pesar de que las autoridades sanitarias insistían en lo poco frecuentes que son estas infecciones“, comenta Alejandro Hortal-Sánchez.
De acuerdo con el profesor de filosofía de la Universidad de Carolina del Norte en Greensboro, en contraste con los apenas dos o tres fallecimientos que cada año causan las amibas come cerebros, “los ahogamientos provocan unas 4 mil 500 muertes en Estados Unidos”.
Sin embargo, añade Hortal-Sánchez en un comentario en The Conversation, “la naturaleza impactante de estas muertes (por MAP) poco frecuentes influye enormemente en cómo la gente percibe el riesgo y reacciona ante él”.
Como filósofo, Hortal-Sánchez señala la aparente irracionalidad de que las personas se preocupen por estas amibas y no por los ahogamientos o “por los contaminantes del agua potable pero no dudan en prescindir del protector solar, a pesar de que el cáncer de piel es el más frecuente —y en gran medida prevenible— en Estados Unidos”.
Para quienes igual se preocupan Mohammed sugiere que para protegerse de las amibas de vida libre en general, ya que N. fowleri no es la única, “conviene reducir la exposición a aguas cálidas y estancadas“.
Otras medidas sencillas “incluyen evitar sumergir la cabeza en lagos o ríos durante el clima cálido, utilizar pinzas nasales al nadar, elegir piscinas bien mantenidas y asegurarse de que los sistemas de agua del hogar se purguen y calienten adecuadamente.
“Los usuarios de lentes de contacto deben seguir normas de higiene estrictas y nunca enjuagar las lentes con agua del grifo. Para los lavados nasales, se debe utilizar únicamente agua estéril, destilada o previamente hervida”, añade la microbióloga.