La Opinión.
El director del FBI, Kash Patel, afirmó que la agencia frustró 715 planes terroristas en territorio estadounidense durante 2025, una cifra hasta ahora desconocida y que no aparece detallada en ningún informe público del organismo.
Patel hizo la revelación en una entrevista con The Epoch Times. Según dijo, solo durante diciembre el FBI desarticuló cuatro presuntos ataques que debían ejecutarse en California, Texas, Florida y Nueva York. Los objetivos incluían lugares de culto, escuelas, empresas y personas reunidas durante las fiestas.
El funcionario sostuvo que los casos no estaban relacionados entre sí, pero compartían una misma intención: causar víctimas dentro de Estados Unidos. También aseguró que algunas investigaciones estaban vinculadas con ISIS y otras organizaciones extremistas.
La cifra de 715, sin embargo, plantea interrogantes. El FBI no publicó hasta ahora una lista de los casos, su distribución por estado ni la metodología utilizada para definir qué episodios fueron contabilizados como “planes terroristas”.
Tampoco se informó cuántos estaban en una fase avanzada, cuántos derivaron en arrestos o acusaciones y cuántos correspondían a amenazas preliminares detectadas durante una investigación.
Algunos complots sí fueron informados públicamente.
Entre los casos conocidos aparece un presunto plan para detonar bombas en empresas del sur de California durante la víspera de Año Nuevo.
El Departamento de Justicia acusó a cuatro integrantes de un grupo anticapitalista y antigubernamental de preparar artefactos explosivos para atacar varios lugares del área de Los Ángeles. Los sospechosos habrían reunido materiales y redactado instrucciones para fabricar las bombas antes de ser detenidos en el desierto de Mojave.
En Texas, fiscales federales acusaron a un hombre de entregar componentes para explosivos y dinero a personas que creía vinculadas con ISIS. Las comunicaciones, en realidad, eran con agentes encubiertos.
Otro expediente divulgado por el Departamento de Justicia involucra a un joven de 18 años de Carolina del Norte. Según la denuncia, preparaba un ataque con cuchillos y martillos contra un supermercado y un restaurante durante la víspera de Año Nuevo, inspirado por ISIS.
Todos los acusados conservan la presunción de inocencia hasta que exista una sentencia judicial.
La diferencia entre una amenaza y un atentado frustrado.
El principal problema para interpretar la cifra de Patel es que no todas las amenazas representan el mismo nivel de peligro. Una investigación puede comenzar por mensajes violentos en redes sociales, búsquedas de materiales o contacto con un supuesto integrante de una organización terrorista. En otros casos, los sospechosos ya tienen armas, explosivos, objetivos definidos o una fecha para actuar.
Sin conocer los criterios empleados por el FBI, no es posible determinar cuántos de los 715 casos estaban cerca de convertirse en ataques reales.
Un ejemplo de esa amplitud aparece en el balance de la oficina del FBI en Detroit. Durante 2025 informó haber interrumpido más de 200 amenazas específicas y urgentes, además de dos complots inspirados por ISIS. El documento no aclara si todas esas amenazas fueron incorporadas a la cifra nacional mencionada por Patel.
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Qué falta explicar el FBI.
La afirmación del director deja varias preguntas abiertas: cuántos planes estaban vinculados con organizaciones extranjeras, cuántos correspondían a extremismo interno, cuántos terminaron en cargos federales y cuáles eran los estados con mayor cantidad de investigaciones.





