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Después de que este domingo se superara el umbral de 42 días sin nuevos casos relacionados de sarampión en el estado de Carolina del Sur, el brote, el peor que ha tenido Estados Unidos en más de 35 años, se dio por terminado, declararon este lunes funcionarios de salud estatales.
De acuerdo con los registros, desde octubre del año pasado 997 personas padecieron la enfermedad y al menos 21 de ellas fueron hospitalizadas; no hubo fallecimiento en el estado. Funcionarios de salud estatales estiman que la respuesta al brote costó 2.1 millones de dólares.
“El brote estuvo contenido predominantemente en un área de un condado y nunca se extendió a todo el estado, gracias a investigaciones oportunas, la identificación de quienes estuvieron expuestos y la disposición de la gente a quedarse en casa”, manifestó el doctor Edward Simmer, director interino del Departamento de Salud Pública de Carolina del Sur.
Otros especialistas añaden que también influyó que, ante el crecimiento de brote, algunas personas decidieron vacunarse contra la enfermedad.
El sarampión es uno de los virus más contagiosos conocidos por la medicina. La mayoría de los enfermos se recupera tras padecer fiebre alta, tos, secreción nasal y una erupción cutánea.
Sin embargo, algunas personas, incluidos niños muy pequeños y quienes tienen el sistema inmunitario debilitado, pueden desarrollar neumonía, inflamación cerebral o incluso morir. El sarampión también puede causar problemas de salud más adelante en la vida a quienes se recuperan.
Esta enfermedad es prevenible mediante vacunación, y la vacuna es segura, con una eficacia del 97% después de dos dosis.
El brote impulsó la vacunación.
Con epicentro en el condado de Spartanburg, el brote de sarampión fue el de crecimiento más rápido que Estados Unidos ha visto en décadas, señalaron funcionarios de salud estatales.
Las autoridades de salud pública confirmaron más de 650 casos tan sólo en enero, y el brote superó rápidamente al que ocurrió en 2025 en el oeste de Texas, que enfermó al menos a 762 personas y mató a dos niños en edad escolar. Por esto, una disminución de casos antes de lo previsto fue una noticia bienvenida para médicos y trabajadores de la salud.
Hubo algunas cosas que pudieron haber ayudado, comentó la doctora Brannon Traxler, directora médica principal del departamento de salud estatal, la semana pasada. En cierta medida, es posible que el brote haya disminuido mientras más personas se enfermaban, pero también más personas se vacunaban, indicó.

Aunque al principio la aceptación fue lenta, trabajadores de salud pública, consultorios médicos y farmacias administraron casi 82 mil vacunas contra el sarampión de octubre a marzo. Eso representó un aumento de más del 30% respecto del mismo periodo del año anterior. El condado de Spartanburg registró un incremento del 94% en vacunaciones.
El departamento de salud pública también trabajó para contener la propagación, al enviar casi 2 mil 300 cartas de cuarentena, realizar más de mil 670 llamadas de investigación de casos y coordinar con siete distritos escolares para poner en cuarentena a 874 estudiantes.
EU se encamina a registrar más casos que el año pasado.
El sarampión continúa propagándose en todo el país. En lo que va del año, Estados Unidos ha registrado mil 792 casos —casi el 80% del total de 2025, que fue un récord— y 22 nuevos brotes. Florida ha confirmado 134 casos este año y Texas tiene 180, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés).
La mayor preocupación ahora es un brote que comenzó en la frontera entre Arizona y Utah y que se ha extendido por gran parte de Utah. Desde agosto, 607 personas han enfermado en Utah. El condado de Mohave, en Arizona, también ha confirmado 282 casos.
Un análisis genético indica que el brote podría haber comenzado seis semanas antes y podría haber sido mucho más grande de lo reportado, según una investigación presentada en una conferencia de los CDC la semana pasada.
Los casos se han desacelerado un poco, pero aún es demasiado pronto para decir que el final está a la vista, afirmó la doctora Ellie Brownstein, pediatra de Utah y presidenta electa del capítulo estatal de la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP, por sus siglas en inglés).
“Ha avanzado por todo el estado y está en todas partes”, expresó Brownstein.
Funcionarios de Carolina del Sur siguen en alerta.
En Carolina del Sur, el fin del brote ha dado a los trabajadores de la salud apenas un leve respiro. Un caso vinculado a viajes internacionales en el condado de Saluda, al oeste de Columbia, llevó a que 41 personas tuvieran que guardar cuarentena la semana pasada.
“Desde luego no vamos a bajar la guardia, y no creo que los habitantes de Carolina del Sur que aún son vulnerables al virus, que no tienen inmunidad, deban bajar la guardia”, señaló Traxler.
El virus ha resurgido en todo el continente americano desde que un gran brote comenzó en Canadá en el otoño de 2024. En Estados Unidos, las tasas de vacunación infantil contra el sarampión han caído durante años, ya que más padres optan por no aplicar las vacunas requeridas para la escuela.
En noviembre, funcionarios internacionales de salud determinarán si Estados Unidos, y también México, ha perdido su estatus de eliminación del sarampión. Como ya lo perdió Canadá.
La doctora Martha Edwards, presidenta del capítulo de Carolina del Sur de la AAP, dijo que el fin del brote le dejó una mezcla de gratitud y enojo.
“Me molesta que muchos niños y sus padres hayan tenido que preocuparse por contraer o atravesar una enfermedad que debería haber sido casi 100% prevenible”, comentó.





