Trump aterriza a J.D. Vance al recordarle que nunca ha hablado de respaldarlo como aspirante.

La relación entre Trump y Vance está más clara que nunca después de indicarle, quién y hasta cuándo, decidirá a su sucesor al frente de la Casa Blanca.

La Opinión.

De manera diplomática, pero enérgica, el presidente Donald Trump calmó el ímpetu del vicepresidente James David Vance al dejarle en claro que, será hasta cuando él lo considere pertinente, determinar si respalda o no la idea de verlo postularse como aspirante republicano a la relevarlo en 2028.

Durante una entrevista a través de 2WAY, plataforma que permite a la audiencia participar en vivo vía Zoom, el político de Ohio se mostró confiado en haberse ganado la confianza de Trump para proyectarlo como su futuro reemplazo en la Casa Blanca.

“Creo que contaría con su apoyo, pero también es importante que cada uno haga su propia campaña. Si me postulo, creo que el presidente me respaldaría, sólo que tampoco he hablado con él al respecto todavía”, expresó.

Sin embargo, cuando los comentarios de su brazo derecho al frente de la presidencia llegaron a oídos de Trump a través del cuestionamiento de un representante de la prensa, durante una reunión sostenida en el Despacho Oval de la casa Blanca, sin titubear demostró quién llevará la batuta del proceso electoral dentro de dos años.

“Es una persona con mucho talento y una muy buena persona”, reconoció en primera instancia.

Acto seguido, sin siquiera mirar a su hombre de confianza, el magnate neoyorquino recordó que, antes de pensar en las próximas elecciones presidenciales, la prioridad es lograr un triunfo del Partido Republicano en los comicios de mitad de mandato a efectuarse el 3 de noviembre.

Con el objetivo de que su jefe no tomara a mal el hecho de haberse creído merecedor a su respaldo político, en menos de un tris, J.D. Vance exhibiendo una nerviosa sonrisa trató de congraciarse apoyándose en una frase.

“No, señor. Yo también dije eso”, puntualizó.

Aunque Trump suele cambiar de planes muy a menudo, ha dado muestra que su vicepresidente no es todavía su alternativa favorita para entregarle la estafeta al final de su gestión, pues en el radar también contempla a Marco Rubio quien, como secretario de Estado, ha sido más precavido al reservarse, si aspira o no, a ser presidente.

Incluso, en su momento, declaró que, si el vicepresidente se postula, él nunca se atrevería a contender frente a él para no dividir a los republicanos.

Y dicha acción no ha pasado desapercibida por el mandatario de la nación.