La Opinión.
El video de la cámara corporal del tiroteo en el que murió el ciudadano estadounidense Rubén Ray Martínez en marzo de 2025 parece contradecir la versión inicial de las autoridades federales. Según había informado el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), el joven fue abatido después de que supuestamente acelerara su vehículo y atropellara intencionalmente a un agente.
Sin embargo, el video de una cámara corporal —obtenido recientemente por CBS News— muestra una escena distinta.
Martínez, de 23 años, murió el 15 de marzo de 2025 en South Padre Island, Texas, durante un operativo en el que participaban agentes federales y autoridades locales. Aunque el hecho fue reportado en su momento por medios locales, la participación de un agente de ICE en el tiroteo no fue confirmada oficialmente hasta febrero de este año, casi once meses después del incidente.
Según explicó en su momento el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS), un agente del ICE disparó contra el vehículo del joven después de que este supuestamente acelerara y atropellara de forma intencional a otro oficial durante un operativo. El organismo calificó los disparos como “tiros defensivos”.
Imágenes que cuestionan la versión oficial
En las grabaciones se observa el automóvil de Martínez acercándose lentamente a una zona donde se encontraban varios agentes locales, estatales y federales gestionando el tráfico tras un accidente. En ese momento se escuchan voces que le indican que continúe avanzando.
El vehículo se detiene poco después frente a un grupo de peatones. Segundos más tarde, algunos agentes comienzan a gritar órdenes como “deténganlo” y “sáquenlo”, mientras corren hacia el automóvil. Poco después se escuchan tres disparos.
Las imágenes captadas desde la parte trasera del vehículo sugieren que el automóvil estaba detenido o moviéndose muy lentamente cuando se produjeron los disparos. Incluso se observan las luces de freno encendidas en el momento del tiroteo, lo que ha alimentado las dudas sobre si realmente representaba una amenaza inmediata para los agentes.
Tras recibir los impactos, el vehículo avanza muy poco, antes de detenerse por completo.

Lo que ocurrió después del tiroteo.
El video también muestra lo ocurrido inmediatamente después. Un agente abre la puerta del conductor y saca a Martínez del vehículo. El joven es tirado al suelo boca abajo y esposado mientras permanece inmóvil.
Las imágenes no muestran que se le brinde atención médica inmediata en los segundos posteriores a su detención. En paralelo, los agentes también sacan del automóvil a Joshua Orta, amigo de Martínez que viajaba como pasajero.
Orta había cuestionado previamente la versión oficial; en declaraciones recogidas por investigadores, aseguró que su amigo no había golpeado a ningún oficial y que intentaba seguir las instrucciones de los agentes cuando comenzó la confusión.
Durante una entrevista con investigadores del Departamento de Seguridad Pública de Texas, Orta relató que ambos habían salido esa noche y que se dirigían desde un restaurante Whataburger al apartamento de un amigo cuando se encontraron con un área llena de patrullas y agentes.
Según su testimonio, Martínez parecía nervioso y entró en pánico cuando los oficiales comenzaron a darle órdenes. El vehículo, dijo, apenas se movía cuando un agente terminó parcialmente sobre el cofre.
Orta falleció el mes pasado en un accidente automovilístico antes de poder firmar formalmente su declaración.
Investigación sin cargos penales.
El Departamento de Seguridad Pública de Texas investigó el tiroteo. Sin embargo, el mes pasado un gran jurado decidió no presentar cargos penales contra el agente involucrado. Para la familia de Martínez, el caso sigue dejando preguntas abiertas.
En su primera entrevista televisiva tras la muerte de su hijo, Rachel Reyes afirmó que durante meses no tuvo acceso a los videos ni a los informes oficiales del incidente. La madre pidió mayor transparencia en las investigaciones y cuestionó lo que describió como un patrón de falta de rendición de cuentas en el uso de la fuerza por parte de autoridades federales.
Mientras tanto, las nuevas imágenes vuelven a colocar el caso bajo escrutinio público, reabriendo el debate sobre lo que realmente ocurrió aquella noche en South Padre Island.





