Latin us.
El sindicato United Auto Workers (UAW) celebró el arancel del 25% a los autos importados a Estados Unidos anunciado por el presidente Donald Trump, calificándolo como una “victoria para los trabajadores del sector automotor” y el “comienzo del fin del TLCAN y el desastre del libre comercio”, y destacó además que la medida es un paso clave para renegociar el T-MEC.
El presidente del UAW, Shawn Fain, expresó en un comunicado que los aranceles son una respuesta necesaria a un sistema económico que ha favorecido la explotación de la clase trabajadora durante más de tres décadas.
“Este es un cambio esperado que aleja a Estados Unidos del marco económico dañino del ‘libre comercio’, que ha devastado a las comunidades trabajadoras y ha impulsado una carrera hacia el abismo en la industria automotriz”, señaló Fain.
Para el sindicato, el arancel sobre los automóviles no sólo es una oportunidad para proteger empleos en Estados Unidos, sino también para recuperar aquellos que han sido trasladados a México y otros países de bajos salarios.
“Con esta medida, miles de trabajos bien remunerados podrían regresar a las comunidades obreras de Estados Unidos en cuestión de meses”, indicó el UAW, señalando que varios de los empleos perdidos podrían recuperarse mediante la expansión de turnos o líneas en plantas de automóviles subutilizadas.
En su comunicado, el UAW destacó que durante décadas, los acuerdos comerciales como el TLCAN permitieron a los fabricantes de automóviles mover sus fábricas a México, donde los salarios son significativamente más bajos que en Estados Unidos, lo que ha afectado negativamente tanto a los trabajadores estadounidenses como a los mexicanos, al reducir los salarios y las condiciones laborales.
“El T-MEC sólo ha perpetuado este ciclo al aumentar el déficit comercial con México y permitir que los fabricantes de automóviles sigan trasladando empleos fuera de Estados Unidos”, dijo Fain. El UAW destacó la necesidad de renegociar el T-MEC para implementar medidas que protejan a los trabajadores de ambos países, incluyendo un salario mínimo en América del Norte que eleve los sueldos y mejore las condiciones laborales.
El impacto de los aranceles podría llevar a los fabricantes de automóviles a reconsiderar sus operaciones en el extranjero y traer nuevamente la producción a Estados Unidos. De acuerdo con el UAW, esto implicaría no sólo la reactivación de plantas que actualmente están subutilizadas, sino también la reapertura de instalaciones que fueron cerradas o trasladadas a México.
Por ejemplo, el sindicato señaló que algunas fábricas como la de Lordstown en Ohio, que empleó a cerca de 10 mil trabajadores en la época del TLCAN, podrían reabrir y emplear a miles de trabajadores si las condiciones comerciales cambian.
El UAW ha expresado su disposición a colaborar con cualquier político que esté dispuesto a revertir las políticas que han favorecido a las grandes corporaciones a expensas de la clase trabajadora. “Este es un momento histórico para los trabajadores, y estamos listos para trabajar con quienes estén dispuestos a defender los intereses de los trabajadores”, concluyó Fain.
El 2 de abril de 2025, la administración Trump comenzará a aplicar los nuevos aranceles del 25% sobre los vehículos importados a Estados Unidos. Sin embargo, los automóviles fabricados en México y Canadá que cumplan con las normas del T-MEC estarán exentos temporalmente de estos aranceles, siempre que se pueda identificar claramente el contenido de las piezas originarias de Estados Unidos.
Según un decreto firmado por Trump, los automóviles de ambos países deberán declarar el valor del contenido estadounidense, y sólo el valor de las partes no estadounidenses será sujeto al arancel. Esta disposición es parte de los esfuerzos del gobierno estadounidense para ajustar las importaciones y asegurar que los acuerdos comerciales beneficien a la economía local.
En un comunicado oficial, Trump destacó que los aranceles podrían generar entre 600 mil millones y un billón de dólares para la economía estadounidense en los próximos dos años. “Compramos millones de autos de BMW, Volkswagen y Mercedes-Benz, y ellos tienen barreras no monetarias que hacen casi imposible que vendamos nuestros autos en Europa”, dijo Trump, refiriéndose a los aranceles impuestos por la Unión Europea a los automóviles estadounidenses.
Con información de EFE.
.