La Opinión.
A donde mires, todo está demasiado caro. Las familias están estirando cada cheque para poder cubrir el alto precio de los alimentos. Pagar el alquiler se está volviendo difícil para demasiadas personas. Los gastos de cuidado infantil, atención médica y gasolina siguen apretando los presupuestos familiares. La gente está haciendo todo lo correcto y, aun así, demasiadas familias siguen quedando atrás.
Para las latinas, esta crisis se ve agravada por una brecha salarial persistente e injusta. Por eso, este año en el marco del Día de la Igualdad Salarial de las Latinas, que se conmemora el 8 de octubre, llama la atención el hecho de que, entre quienes trabajaron a tiempo completo durante todo el año pasado, las latinas ganaron apenas 60 centavos por cada dólar que ganaron los hombres blancos en el 2025. Esa brecha salarial no es solo una estadística: implica salarios más bajos, menos oportunidades de acumular patrimonio, mayor inseguridad económica y decisiones más difíciles a la hora de mantener a sus familias.
En este momento, en el que cada dólar cuenta, las latinas merecen recibir el mismo salario por el mismo trabajo. Cuando no, esto perjudica a las familias trabajadoras y debilita nuestra economía. Un contrato de unión puede ayudar a crear condiciones más equitativas.
La evidencia es clara. En general, los hispanos perciben una importante ventaja salarial al pertenecer a una unión: 16.4% comparado con quienes no pertenecen a una. También, las latinas en una unión ganan aproximadamente $15,392 más al año que las latinas que no pertenecen a una unión. Y, lo que es más importante, los contratos de unión también ayudan a reducir las brechas salariales de género: las mujeres que trabajan a tiempo completo en empleos con unión ganan 87.2 centavos por cada dólar que ganan los hombres que son miembros de una unión, una brecha significativamente menor que la existente entre trabajadores sin unión.
Los contratos negociados con uniones reemplazan las decisiones salariales arbitrarias por escalas claras, sistemas de pago transparentes y normas laborales que se hacen cumplir. En lugar de dejar los salarios a merced de prejuicios o favoritismos, los contratos de unión establecen estándares justos que los trabajadores pueden exigir que se respeten.
Un informe del Economic Policy Institute concluye que reconstruir el poder de las uniones reduciría significativamente las brechas salariales raciales, al mismo tiempo que fortalecería nuestra economía y nuestra democracia. Las comunidades con mayor afiliación a uniones invierten más en la educación pública, tienen mayores probabilidades de ampliar el acceso a la atención médica y ofrecen protecciones de desempleo más sólidas cuando las personas pierden sus empleos.





