Julio César Chávez y el Travieso Arce protagonizaron nostálgico combate en Puebla.

Julio César Chávez demostró que mantiene su técnica característica al castigar la zona hepática de su oponente con ganchos precisos.

La Opinión.

El Gimnasio Miguel Hidalgo de la capital de Puebla en México, fue el escenario de un encuentro especial entre dos figuras históricas del boxeo azteca. Julio César Chávez regresó al cuadrilátero para enfrentar Jorge “Travieso” Arce en una pelea de exhibición con fines benéficos.

El evento se realizó bajo el marco de la Feria de Puebla 2026 y atrajo a miles de aficionados que buscaron revivir la época dorada del boxeo.

Desde el sonar de la primera campana, ambos peleadores omitieron el tiempo de estudio para entrar directamente al intercambio de golpes.

Julio César Chávez demostró que mantiene su técnica característica al castigar la zona hepática de su oponente con ganchos precisos. Por su parte, el sinaloense respondió con una movilidad constante y ráfagas de golpes cortos que mantuvieron la intensidad durante los primeros tres minutos.

Intensidad sobre el ring por una causa social.

En el segundo periodo, el público presente en la arena comenzó a corear el nombre del gran campeón mexicano de manera unísona.

Julio César Chávez mostró una preparación física destacable a sus 63 años, manteniendo el control del centro del ring y presionando a su rival hacia las cuerdas. El intercambio fue constante y ambos atletas dejaron de lado la naturaleza amistosa de la exhibición para ofrecer un espectáculo de alto nivel.

La iniciativa denominada “Batalla contra las Adicciones” tiene como meta principal la recaudación de fondos para un nuevo centro de rehabilitación estatal.

Julio César Chávez ha sido un promotor activo de estos espacios debido a su propia historia de superación personal fuera de los encordados. Gracias a esta participación, se espera que el gobierno local logre concretar la construcción de las instalaciones destinadas a jóvenes en situación de vulnerabilidad.

Cierre explosivo y mensaje de superación.

El tercer asalto representó el momento de mayor emoción, con ambos ex campeones intercambiando metralla de forma ininterrumpida hasta el final. La campana final no detuvo inmediatamente la acción, pues las emociones estaban a tope y tuvieron que ser separados por sus respectivas esquinas. Aunque no se decretó un ganador oficial por ser una exhibición, la afición reconoció el esfuerzo de Julio César Chávez y Jorge Arce con una ovación prolongada.

“Siempre es un honor subirme al ring, pero hacerlo para ayudar a quienes luchan contra una adicción le da un sentido diferente a cada golpe. Mi compromiso es que nadie más pase por lo que yo pasé”, dijo el ‘Gran Campeón Mexicano’ al finalizar el combate.

Al concluir el evento, los protagonistas compartieron su satisfacción por haber contribuido a una causa que busca salvar vidas mediante el deporte. El impacto social de este combate trasciende los resultados deportivos, consolidando el compromiso de las leyendas con la sociedad poblana.