La Opinión.
Rl costo de mantener un hogar en Estados Unidos sigue poniendo a prueba el presupuesto de millones de familias. Entre los gastos del automóvil, la renta y las compras del supermercado, encontrar espacio para ahorrar se vuelve cada vez más difícil cuando los precios no dan tregua.
La Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos (BLS) informó que la inflación aumentó un 0.6% en septiembre, después de subir un 0.4% en agosto. En términos anuales, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) avanzó un 3.7%, frente al 3.4% registrado el mes anterior.
La inflación subyacente, que excluye los alimentos y la energía, avanzó un 0.3% mensual y un 2.6% anual. Ambos resultados superaron las previsiones de los economistas consultados por Dow Jones.
Gasolina dispara la inflación en Estados Unidos.
El combustible fue el principal impulsor del aumento mensual. Los precios de la gasolina subieron un 9.1% en septiembre y representaron más de la mitad del incremento general del IPC. En los últimos 12 meses, acumularon un alza del 34.2%.
El índice energético aumentó un 5.2% durante el mes y un 20.4% en términos anuales. La electricidad se encareció un 4.4% en un año, mientras que el gas natural registró un incremento del 5%.
El impacto puede extenderse al transporte de mercancías y, posteriormente, a los productos que compran los consumidores. El precio promedio nacional de la gasolina alcanzó los $4.33 dólares por galón, frente a los $2.98 dólares anteriores al inicio de la guerra con Irán.
Alquileres y automóviles usados también suben.
Los gastos de vivienda continuaron aumentando. El índice correspondiente subió un 0.4% en septiembre, mientras que los alquileres avanzaron un 0.2%. En comparación con el año anterior, la vivienda acumuló un incremento del 3.2%.
Los automóviles y camiones usados se encarecieron un 0.7% mensual. También aumentaron las tarifas aéreas, un 1.2%; la educación, un 0.6%; y la ropa, un 0.3%.
¿Bajaron los precios de los alimentos?
El índice general de alimentos permaneció estable en septiembre, aunque algunos productos registraron descensos y otros aumentaron.
La leche bajó un 2%, mientras que los productos lácteos disminuyeron un 0.9%. La carne de res cayó un 1%. En contraste, las bebidas no alcohólicas subieron un 0.9% y las frutas y verduras aumentaron un 0.5%.
Comer fuera de casa también costó más: los precios en restaurantes avanzaron un 0.2% mensual y un 3.5% durante los últimos 12 meses. Los alimentos comprados para consumir en el hogar acumularon un aumento anual del 1.8%.
¿Cómo puede afectar la inflación a las tasas de interés?
El repunte mantiene la atención sobre la Reserva Federal (Fed), cuyo objetivo de inflación es del 2%. Un encarecimiento persistente podría influir en sus decisiones sobre las tasas de interés, que afectan el costo de los préstamos, las tarjetas de crédito y otras formas de financiamiento.
La Fed utiliza principalmente el índice de precios de los gastos de consumo personal (PCE) para evaluar la inflación y orientar su política monetaria. Mientras los precios de la energía sigan bajo presión, las familias pueden proteger mejor sus finanzas al comparar precios, revisar sus gastos recurrentes y evitar asumir deudas que comprometan una parte excesiva de sus ingresos.





