La Opinión.
El arranque de la Copa del Mundo en los Estados Unidos no pudo haber sido mejor para el equipo local, que tras meses -incluso años- de generar dudas y recibir críticas, logró una contundente victoria de 4-1 sobre Paraguay.
De hecho, los primeros 45 minutos ofrecidos por la selección de las barras y las estrellas fueron extraordinarios, posiblemente los mejores de la historia del equipo en Mundiales de la FIFA. Ellos se adueñaron del balón, bailaron a una escuadra paraguaya famosa por su dureza defensiva, y enseñaron un arrojo y habilidad que deben de llamar la atención del público.
Una actuación como la de este viernes ante 70,492 espectadores en SoFi Stadium (Los Angeles Stadium) es justo lo que el fútbol de Estados Unidos tenía en mente hace cuatro años luego de una derrota en Doha a manos de Países Bajos que marcó su final en la anterior Copa del Mundo. Con tanto talento joven, se presumía, la selección llegará en plenitud a su Mundial en casa en 2026.
Lo que se vio en el primer tiempo, cuando Estados Unidos arrolló a los guaraníes para tomar una ventaja de 3-0, es en realidad el sueño que se tuvo aquí cuando el país fue sede de su primer Mundial hace 32 años. Y el triunfo en esta mágica noche del 12 de junio de 2026 en el sur de California es el producto del trabajo realizado por tanta gente a lo largo de décadas.
El triunfo que pone a Estados Unidos como líder del Grupo D y que envía un mensaje a todas las demás escuadras participantes en el Mundial se suma a la lista de los mejores resultados de la selección, incluyendo un 3-0 justo sobre los paraguayos en 1930, el 1-0 contra Inglaterra en 1950 y el recordado 2-0 frente a México en los octavos de final del Mundial de 2002.
Christian Pulisic enciende el debut de Estados Unidos.
Cuestionado antes del Mundial por una sequía goleadora goleadora que se extendió por cinco meses, la cual finalmente quebró el 31 de mayo en un amistoso contra Senegal, Christian Pulisic demostró casi de inmediato que sigue siendo la figura y referente del equipo estadounidense.
Pulisic se metió entre dos rivales por izquierda y luego filtró un pase corto entre las piernas de Andrés Cubas en el área dirigido a Weston McKennie, quien prologó en diagonal. El paraguayo Damián Bobadilla quisó interponerse, pero el jugador del Sao Paulo terminó desviando la pelota directo a las redes para hacer temblar el estadio SoFi Sadium apenas a los 7 minutos con el autogol.
Pulisic, de 27 años, siguió causando estragos a la normalmente dura defensa guaraní, viéndose rápido y creativo con la pelota. Así, a los 31 minutos les ganó la espalda por enésima ocasión tras el lanzamiento de Antonee Robinson, de buena actuación, y metió la venenosa diagonal en el área que Folarin Balogun remató de derecha para vencer al portero Orlando Grill y poner el 2-0.
Balogun, atacante de 24 años y que juega en el Mónaco de la liga de Francia, ya había avisado pocos minutos antes cuando un gol suyo fue anulado por fuera de juego.
Los paraguayos no encontraban la pelota, de hecho estaban peleados con ella en ese primer tiempo de pesadilla. Y las cosas se les pusieron aún peor cuando se jugaba el último minuto de tiempo agregado.
Malik Tillman envió un pase a lo profundo a Balogun, quien con su notable potencia física dejó en el suelo al defensor Omar Alderete, luego recortó con mucho talento a Gustavo Gómez y fusiló de zurda al arquero con un tiro a la escuadra. Un golazo espectacular que liquidó a los paraguayos con el 3-0.
Era tan buena la ventaja y tan amplio el dominio de Estados Unidos que el técnico Mauricio Pochettino sacó a Pulisic luego del primer tiempo, sustituido por Sebastian Berhalter, hijo del anterior seleccionador de las barras y las estrellas. Más tarde se supo que Pulisic sintió molestias en una pantorrilla y que fue sacado temprano de manera precautoria.
Balogun, el hombre de los dos goles, fue cambiado a los 72 para dar lugar a Ricardo Pepi.
Maurício anota el primer gol paraguayo.
Paraguay, que hizo varios cambios tras la debacle de los primeros 45 minutos, se organizó mejor para el segundo tiempo y tuvo bastante más la pelota. El partido, evidentemente, era distinto con los tres goles en su contra.
A los 73 minutos, la Albirroja descontó cuando Maurício, un hombre nacido en Brasil y que había relevado a Bobadilla, aprovechó en el área la asistencia de Julio Enciso para anotar.
Pero cuando Paraguay intentaba hacer digna la noche y evitar hundirse más en la estadística, apareció Gio Reyna, que había entrado de cambio, para anotar el 4-1 con una soberbia definición de tres dedos. Otro golazo que sirvió para solidificar el resultado de Estados Unidos como posiblemente el mejor de su historia en Copas del Mundo.
Y tras una actuación así, el “Team USA” se ha encargado de poner a soñar rápidamente a todo el país. La promesa de hace cuatro años -y de más de tres décadas- podría estar “cuajando”.
Es solo el principio del Mundial, pero Estados Unidos ha dado un fuerte golpe sobre la mesa.
El partido se vivió en el estadio con mucho fervor en un estadio lleno, despejándose las incógnitas sobre el comentado tema de los boletos “disponibles” para el debut de la selección anfitriona. Los gritos de “¡U-S-A, U-S-A!” sonaron desde temprano en el espectacular estadio y sus alrededores, y también se hicieron snetir los aficionados paraguayos, que se confundían en la multitud por tener los mismos colores de Estados Unidos.
Pero casi desde un principio, los fans sudamericanos fueron condicionados a sufrir y reconocer que su selección no fue rival ante un equipo mucho mejor plantado y que les pasó por encima para gozo de las muchas leyendas del fútbol y famosos de Hollywood que atestiguaron la goleada.
Alineaciones.
EE.UU. (4-2-3-1) – Matt Freese; Antonee Robinson, Tim Ream, Chris Richards, Alex Freeman; Tyler Adams, Malik Tillman; Christian Pulisic, Weston McKennie, Sergiño Dest; Folarin Balogun. DT: Mauricio Pochettino.
Paraguay (4-4-2) – Orlando Grill; Gustavo Gómez (C), Omar Alderete, Júnior Alonso, Juan Cáceres; Miguel Almirón, Damián Bobadilla, Andrés Cubas, Diego Gómez; Julio Enciso, Antonio Sanabria. DT: Gustavo Alfaro.





