El Tala Rangel, Mateo Chávez y Diego Campillo arruinan a Rafa Márquez su primer clásico contra Estados Unidos.

Los horrores de Raúl Rangel y la expulsión de Mateo Chávez sepultan al Tricolor de Rafael Márquez en una noche de pesadilla en el clásico contra Estados Unidos.

La Opunión.

La Selección Mexicana vivió una auténtica noche de los mil diablos en Arizona tras encajar una humillante derrota de 3-0 frente a los Estados Unidos en el State Farm Stadium de Glendale, un escenario que se convirtió en una pesadilla absoluta para el proyecto de Rafael Márquez debido a los horrores defensivos y a la alarmante falta de disciplina de sus jugadores.

Porque ni en el más recóndito de sus sueños, el Kaiser de Michoacán esperaba que jugadores claves en el pasado mundial como el portero Raúl Rangel y luego el defensa del AZ Alkmaar cometieran los despistes que pesaron demasiado en el destino final de la edición 80 de esta rivalidad, donde los estadounidenses se apuntaron la victoria 25 y la primera bajo el mando de Mauricio Pochettino.

Sobre todo porque el portero de Chivas mostró en la justa mundialista una madurez que en este partido pareció echar a la basura y parecer un novato nervioso a partir del error en el primer gol y que se recrudeció con el regalo que le hizo a un adversario para el 2-0.

Mientras que con Mateo Chávez su expulsión fue el resultado de las funciones que le pusieron a realizar en el terreno de juego, en donde es un excelente carrilero a la ofensiva por el sector izquierdo donde relevó a Jesús Gallardo, que también pasó muchos problemas para ese sector, pero el remedio fue peor que la enfermedad.

El guardameta Raúl Rangel en sus dos pecados capitales sepultó a México y abrió el camino para la debacle, regalando primero un balón en el área pequeña tras fallar en un corte raso que Julian Hall mandó al fondo al minuto 28 y obsequiando después el segundo tanto en la parte complementaria tras una pésima entrega en la salida que Cavan Sullivan aprovechó para firmar el segundo de la noche.

Para colmo de males, la zaga central tampoco anduvo fina y un descuido terrible de Diego Campillo en la marca permitió que el ataque norteamericano se diera un auténtico festín en territorio azteca, una debilidad alarmante que dejó completamente desprotegida la zona baja y que Malik Tillman aprovechó en la recta final para clavar el tercer clavo en el ataúd tricolor ante la desesperación del cuerpo técnico.

La frustración terminó por devorarse al conjunto mexicano en el segundo tiempo cuando el ingresado Mateo Chávez perdió los papeles por completo y se ganó una tarjeta roja directa tras agredir infantilmente a un rival, dejando a sus compañeros en inferioridad numérica al minuto 67 y sellando el destino de un clásico del Río Bravo que desnudó por completo las carencias del combinado nacional en suelo estadounidense.