El Departamento de Eficiencia Gubernamental no volverá a operar durante la administración Trump.

Donald Trump considera que el Departamento de Eficiencia Gubernamental cumplió con su objetivo y dejará de operar durante el resto de su mandato.

La Opinión.

Desde el fin de semana, el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) cerró operaciones para no volver a entrar en acción durante el resto de la administración encabezada por el presidente Donald Trump quien así lo determinó a través de la orden ejecutiva firmada al crearlo el año pasado.

Durante 18 meses, el Departamento citado llevó a cabo una revisión exhaustiva de los gastos en las agencias federales, de los contratos y de la cantidad de empleados que integraban su fuerza laboral.

A partir de ello, determinó reducir en la medida posible el presupuesto para lograr que se continuarán ofreciendo los servicios requeridos por la ciudadanía.

Para alcanzar dicha meta, se recurrió a la ayuda de Elon Musk, el hombre más rico del planeta; y de Vivek Ramaswamy, millonario de Ohio y exaspirante a la candidatura presidencial republicana.

Entre ambos personajes determinaron despedir a miles de empleados federales, poner fin a varios programas de apoyo financiero destinado al extranjero y finiquitar contratos con proveedores de servicios que llevan años trabajando para el gobierno.

Lo controversial del asunto es que el primero en dar un paso al costado fue Ramaswamy, pues acordó con Donald Trump contender para tratar de convertirse en gobernador de su estado natal.

Después, cuando expiró el contrato temporal y simbólico que tenía Musk, el 29 de mayo de 2025, el presidente decidió dejar de renovarlo.

A pesar de ello, el DOGE continuó operando hasta el viernes de la semana pasada con resultados aparentemente favorables.

Hasta octubre del año pasado, los ajustes exigidos por dicho Departamento se tradujeron en cerca de $214 mil millones de dólares derivados de la cancelación de contratos a varios proveedores; de poner fin a arrendamientos y subvenciones; de la supuesta eliminación de fraudes y pagos indebidos; y de la reducción de personal en la mayoría de las agencias federales, por citar algunos puntos mencionados en un comunicado emitido.

Si bien la misión formal de DOGE ha llegado a su fin, la misión de eliminar el despilfarro, el fraude y el abuso continuará.

La buena administración de los fondos públicos y un gobierno responsable no son iniciativas temporales. Esperamos que estos principios perduren durante los próximos 250 años de Estados Unidos”, detalló el Departamento.

A pesar de que el DOGE ya dejó de operar, varios de sus ex empleados más sobresalientes fueron reasignados a otras agencias federales en puestos directivos.