La Opinión.
Joaquín “El Chapo” Guzmán, exlíder del Cártel de Sinaloa, envió una carta escrita en inglés al juez federal Brian Cogan, en la que solicita un trato justo en Estados Unidos y expone presuntas violaciones a sus derechos constitucionales durante su reclusión en la prisión de máxima seguridad ADX Florence, en Colorado.
La carta fechada el 10 de abril fue recibida por la corte el 17 de abril. El documento redactado a mano y en inglés, ocupa menos de media cuartilla. En él, Guzmán Loera señala que se encuentra a la espera de una respuesta a su petición de justicia, invocando la Primera Enmienda de Estados Unidos, relacionada con la libertad de expresión.
Carta en inglés y solicitud de trato justo.
Por primera vez, Guzmán Loera redactó un mensaje en inglés, aunque con errores gramaticales y frases poco claras. En la misiva dirigida a la Corte Federal del Este de Nueva York, plantea que su extradición y juicio debieron apegarse tanto a la Constitución de México como a las leyes de Estados Unidos.
“Esta es una carta cortés sobre mi política constitucional de México respecto a la autoridad de ser extraditado a las leyes de Estados Unidos… para que se me dé un trato justo en este país”, señala “El Chapo” en la carta al juez Cogan, quien lo sentenció en 2019 a cadena perpetua.
También hace referencia a la Primera y Octava Enmienda de la Constitución estadounidense, relacionadas con la libertad de expresión y la prohibición de castigos crueles e inusuales.
Condiciones en prisión ADX Florence.
Actualmente, Guzmán Loera se encuentra recluido en la prisión de máxima seguridad ADX Florence, donde los internos permanecen al menos 23 horas al día en celdas de concreto de aproximadamente 25 metros cuadrados, sin contacto humano.
Permanece bajo Medidas Administrativas Especiales (SAMs), un régimen de aislamiento extremo para internos de alta peligrosidad, que limita la comunicación, el acceso a actividades y la interacción con otros reclusos.
Su celda mide aproximadamente 7 pies de ancho por 10 pies de largo, cuenta con cama y silla de concreto, aislamiento acústico y vigilancia permanente mediante cámaras.
Restricciones, visitas y estado de salud.
Las visitas están altamente restringidas. Solo su abogada, Mariel Colón, y en ocasiones sus hijas pueden verlo, bajo estricta supervisión.
Cada salida de su celda implica el uso de esposas, grilletes y cadenas. Dispone únicamente de una hora diaria para ejercitarse o tomar el sol en una jaula rodeada por muros de aproximadamente 20 pies. metros.
Reportes indican que presenta padecimientos como hipertensión arterial, insomnio, pérdida de memoria, dolores de cabeza, calambres musculares y episodios depresivos.
Su defensa ha señalado que no tiene acceso a biblioteca, no puede ver a su esposa ni a otros familiares, y su acceso a información se limita a algunos canales de televisión en español.
Señalamientos y antecedentes.
En la carta, Guzmán también menciona preocupación por la falta de evidencia en su caso y retoma denuncias previas sobre malos tratos, incomunicación, alimentación inadecuada y actos de tortura durante su reclusión.
Sin embargo, no detalla de manera específica qué acciones concretas considera violatorias de sus derechos.
El juez Brian Cogan ha indicado previamente que las condiciones penitenciarias corresponden al Buró Federal de Prisiones y no al tribunal.
Contexto de su condena
Joaquín Guzmán Loera fue extraditado a Estados Unidos en enero de 2017 y condenado a cadena perpetua el 18 de julio de 2019. Desde entonces permanece recluido en ADX Florence bajo un régimen de máxima seguridad.
En los últimos años, tanto él como su defensa han intentado sin éxito modificar sus condiciones de reclusión mediante distintos recursos legales..





