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Técnicas de reclutamiento en línea y autoridades locales cómplices han sido algunos de los detalles revelados por la renovada investigación de un rancho en el oeste de México donde las autoridades dicen que el Cártel Jalisco Nueva Generación entrenó a sus reclutas.
Atraídos por falsas ofertas de trabajo, aquellos que se resistieron corrieron el riesgo de morir.
Uno de los cárteles más poderosos de México, que según la DEA tiene unos 19.000 hombres en sus filas, se convirtió rápidamente en una fuerza extremadamente violenta y capaz después de separarse del Cártel de Sinaloa tras el asesinato en 2010 del capo del Cártel de Sinaloa Ignacio “Nacho” Coronel Villarreal a manos de los militares.
El Cártel de Jalisco está liderado por Nemesio Rubén “el Mencho” Oseguera Cervantes, por quien el gobierno estadounidense ha ofrecido una recompensa de 15 millones de dólares por información que conduzca a su captura. Oseguera volvió a generar interés esta semana después de que su imagen se proyectara mientras una banda tocaba en un festival de música en Jalisco el fin de semana.
Los cárteles de Jalisco y Sinaloa se han disputado el control de diversas zonas de México, incluyendo la frontera sur con Guatemala. Ambos se encuentran entre los seis grupos del crimen organizado mexicano recientemente designados como Organizaciones Terroristas Extranjeras por el gobierno estadounidense.
Uno de los avances recientes de las autoridades contra Jalisco fue la detención de José Gregorio Lastra, presunto encargado del reclutamiento del cártel.
Cómo recluta el Cártel de Jalisco
El Cártel de Jalisco emplea tres métodos de reclutamiento: voluntarios atraídos por la paga y el estilo de vida imaginario, que, según los expertos, constituyen la mayor parte de su número; y el reclutamiento selectivo de exmilitares y policías, quienes, gracias a su formación profesional, ingresan al cártel como entrenadores y líderes de escuadrones de sicarios. Finalmente, está el reclutamiento forzado que, según los investigadores, ocurrió en el rancho de Jalisco.
Para esta última categoría, las autoridades afirman que el cártel utiliza plataformas sociales —han identificado al menos 60 páginas— para ofrecer falsas oportunidades de trabajo, especialmente como guardias de seguridad, con salarios semanales de 600 dólares, muy por encima del promedio para dichos puestos. Una vez que tienen a los solicitantes, los obligan a unirse al cártel.
Un recluta que supuestamente sobrevivió al rancho declaró que el cártel recogía a reclutas en estaciones de autobuses con falsas promesas y los llevaba al rancho, donde recibían entrenamiento durante un mes en el uso de armas, además de entrenamiento físico, según informó el secretario de Seguridad Pública de México, Omar García Harfuch. Quienes se negaron o intentaron escapar fueron golpeados, torturados y asesinados.
La estructura del cártel
El analista de seguridad David Saucedo dijo que la estructura de Jalisco es vertical, con Oseguera en la cima.
El fin de semana pasado, se proyectaron imágenes de Oseguera mientras una banda comenzaba a tocar en un festival de música regional en Jalisco. Algunos asistentes vitorearon y el lunes la presidenta Claudia Sheinbaum, así como el gobernador de Jalisco, condenaron el acto. La Fiscalía del Estado de Jalisco anunció la apertura de una investigación. Estas muestras de respeto hacia los líderes de los cárteles no son infrecuentes.
Debajo de Oseguera están los comandos regionales, así como las áreas encargadas de la producción y venta de drogas, dijo Saucedo.
La DEA afirma que el cártel tiene presencia en 21 de los 32 estados de México, superando los 19 del Cártel de Sinaloa. Algunos analistas creen que Jalisco está presente en hasta 25 estados, incluyendo su base en el estado del mismo nombre. También mantiene presencia en unos 100 países, según la DEA.
Cómo se expandió el cártel
En menos de dos décadas, Jalisco se convirtió en una de las organizaciones criminales más poderosas de México e incluso logró tomar el control de algunos bastiones tradicionales del Cártel de Sinaloa. Sinaloa se ha visto debilitado recientemente por las luchas internas entre sus facciones tras la detención de líderes clave, entre ellos Joaquín “El Chapo” Guzmán, quien cumple cadena perpetua en Estados Unidos, e Ismael “El Mayo” Zambada, quien fue arrestado en julio pasado junto con uno de los hijos de Guzmán y se encuentra a la espera de juicio en Estados Unidos.
Carlos Flores, investigador del Centro de Investigación y Estudios Superiores en Antropología Social, señaló que la “capacidad de acción violenta” y el estilo de “guerra irregular” de Jalisco ayudaron a su rápido ascenso, que coincidió con el surgimiento del fentanilo como una fuente de ingresos altamente rentable.
Saucedo dice que Jalisco también se ha aliado exitosamente con otros grupos criminales, lo que le ha permitido penetrar algunos territorios con una especie de modelo de “franquicia” como en el estado central de Aguascalientes y la ciudad fronteriza clave de Tijuana.
Vínculos con autoridades y fuerzas de seguridad
El caso del rancho también sirve como ejemplo de cómo el cártel de Jalisco puede operar con impunidad en el territorio que controla gracias a la complicidad de las autoridades locales, dijo Flores.
A pesar de haber sido descubierto en septiembre de 2024 y de haber arrestado a 10 personas, la investigación del rancho se estancó hasta que familiares que buscaban a sus seres queridos acudieron al lugar en marzo y alertaron sobre el hallazgo de cientos de prendas de vestir, así como aparentes fragmentos de huesos. Desde entonces, las autoridades han detenido a tres policías locales presuntamente vinculados a desapariciones en el rancho.
“Hay indicios que muestran públicamente cómo ese tipo de acuerdos le han permitido al Cártel de Jalisco establecerse en ciertos estados, mientras van eliminando a sus rivales, en ocasiones con la ayuda de las fuerzas de seguridad pública”, dijo Flores.
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