La Opinión.
El presidente Donald Trump volvió a ser presa de la intolerancia hacia los cuestionamientos de los representantes de los medios informativos asignados a cubrir la Casa Blanca.
Previo a retirarse de la residencia oficial para acudir a un mitin organizado en Carolina del Sur, al cual se había comprometido a asistir, el magnate neoyorquino fue abordado por un par de mujeres periodistas quienes intentaron obtener su opinión con respecto a la liberación del profesor estadounidense James Hubbard después de dos años de permanecer privado de su libertad en Rusia y si ello tenía alguna relación con la suspensión temporal de las sanciones económicas impuestas por el gobierno de Washington al Kremlin.
Malhumorado al sentir que su respuesta podría comprometerlo en una etapa de mucha presión para los republicanos previo a las elecciones intermedias, el jefe de la nación arremetió primero en contra de Kaitlan Collins, reconocida periodista y presentadora de la cadena de televisión CNN.
“No sabes de lo que hablas. Tienes un bajo coeficiente intelectual, eres tonta y trabajas para CNN“, expresó.
Acto seguido, el malestar de Trump se redireccionó hacia una reportera de ABC News quien insistió con formularle una pregunta similar.
“Eres una persona estúpida y por cierto, tu canal es el peor de todos”, enfatizó.
Cabe señalar que, el temperamento del presidente a traviesa por una fase compleja, pues menos de 24 horas antes del incidente descrito, ya había protagonizado otro con Andrew Feinberg, miembro del diario The Independent, cuya osadía fue tratar de hacerle una pregunta.
“¡Escúchame! No estoy bromeando, será mejor que tengas cuidado, no sé quién demonios eres, pero será mejor que tengas cuidado”, indicó Trump.
El punto controversial es que, el neoyorquino de 80 años se está acostumbrando a insultar a la prensa sin un argumento de peso que justifique su accionar.
A principios de noviembre del año pasado, el presidente, se dirigió de manera peyorativa a Catherine Lucey, corresponsal de Bloomberg, cuyo pecado fue tratar de cuestionarlo acerca de la publicación de los archivos sobre la investigación que el Departamento de Justicia realizaba con respecto a Jeffrey Epstein, líder de una red de explotación sexual de menores.
“¡Silencio! ¡Silencio, cerdita!”, se le escuchó decir a Trump.
Posteriormente, hacia finales de ese mismo mes, la publicación de un artículo escrito por la periodista Katie Rogers en coautoría con Dylan Freedman, irritó al presidente a tal grado que recurrió a las redes sociales para despotricar en contra del periódico The New York Times y de su corresponsal en la Casa Blanca.
“Este ‘TRAPO’ barato es un verdadero ‘ENEMIGO DEL PUEBLO’. La escritora del artículo, Katie Rogers, encargada de escribir solo cosas malas sobre mí, es una reportera de pacotilla, fea por dentro y por fuera”, escribió.
A la lista también se agrega la reprimenda que se llevó Mary Bruce, corresponsal de ABC News, durante el evento en que el magnate neoyorquino recibió al príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman, en el Despacho Oval.
A la periodista se le ocurrió preguntar sobre el asesinato de Jamal Khashoggi, columnista del Washington Post, el cual se produjo en 2018.
En respuesta, Trump la etiquetó como “una persona terrible y una periodista terrible”.





