Impulsada por la valentía.
Emilio Huerta, uno de los 13 hijos de Dolores, destacó en una entrevista la valentía de su madre, señalándola como uno de los motores fundamentales de la labor de toda su vida.
«Dedicar la vida a construir el sueño de un sindicato para los trabajadores agrícolas, enfrentarse al sector agrícola —que hasta el día de hoy sigue siendo una gran potencia—… eso requirió mucho valor», comentó.
Huerta aprendió el arte de cabildear ante los políticos. Logró obtener ayuda económica para los desempleados y seguros por discapacidad para los trabajadores agrícolas de California. Se pronunció contra los pesticidas tóxicos, abogó por la amnistía para los inmigrantes que residían en el país de forma irregular y luchó contra los programas federales de trabajadores temporales.
Al organizar boicots a nivel nacional contra la uva y la lechuga a principios de la década de 1970, contribuyó a generar la presión económica y el clima político necesarios para que California aprobara la que sería la primera ley estatal en reconocer el derecho de los trabajadores agrícolas a la negociación colectiva.
Su labor le valió numerosos reconocimientos. Fue la primera latina en ser incluida en el Salón Nacional de la Fama de la Mujer (National Women’s Hall of Fame) y ha recibido nueve doctorados honoris causa por universidades estadounidenses.
En California, Texas y Colorado existen escuelas que llevan su nombre. Su imagen aparece en muchos murales y hay calles bautizadas en su honor; sin embargo, no siempre contó con el beneplácito de los activistas más progresistas.
En 2016, cuando expresó su apoyo a Hillary Clinton —en lugar de al senador por Vermont, Bernie Sanders— durante las primarias presidenciales demócratas, la actriz Rosario Dawson —partidaria de Sanders y quien interpretó a Huerta en una película de 2014 sobre César Chávez— afirmó que Huerta se había convertido en «un instrumento del *establishment*».
Con el tiempo, Dawson y Huerta hicieron las paces.
Más tarde, el guitarrista Carlos Santana impulsó un documental sobre la vida de Huerta, tras una conversación nocturna que ambos mantuvieron en Hawái sobre música. Santana, admirador de Miles Davis, descubrió que Huerta era una gran seguidora de Charlie Parker, leyenda del *bebop*. «Incluso conocí a Charlie Parker. Ese es mi mayor título de gloria», bromeó Huerta durante una entrevista con The Associated Press cuando tenía 87 años.
Fue su labor como dirigente dentro del movimiento sindical la que tuvo un gran impacto en Estados Unidos y más allá, convirtiendo su nombre en sinónimo de la lucha por los derechos civiles. En el documental de 2025 «Seeds of Change: The Life and Legacy of Dolores Huerta» («Semillas de cambio: la vida y el legado de Dolores Huerta»), ella relató su trayectoria de décadas en el activismo y habló sobre la inspiración que obtuvo del movimiento feminista durante la década de 1970; señaló que este le brindó la validación necesaria para sentirse capaz de compartir el escenario con otros líderes sindicales.
«Espero que mi legado sea el de una organizadora que trabajó para combatir la injusticia», afirmó en el filme. «Queremos dejarles a nuestros hijos una herencia de justicia —no joyas, propiedades o dinero, porque por eso solo terminarían peleándose—. Por lo tanto, lo más importante es transmitirles ese amor por la justicia; creo que ese es el regalo más grande que cualquiera de nosotros puede recibir».
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El periodista de Associated Press Brian Melley contribuyó a este reportaje. El ex periodista de AP Russell Contreras también colaboró anteriormente con información para este artículo.





