La Opinión.
El empresario español Nicolás Vallejo-Nágera, conocido como Colate, lanzó una grave acusación contra la cantante Paulina Rubio al afirmar que fue víctima de golpes por parte de la artista durante su matrimonio.
La declaración ocurrió en el marco de una audiencia familiar en una corte de Miami, donde se debate la custodia y la posible reubicación del hijo de ambos, Andrea Nicolás. Este señalamiento público añade un nuevo capítulo de tensión al prolongado conflicto legal que enfrenta a la expareja.
“No la denuncié para evitar un escándalo”.
Según relató Colate ante la jueza, las agresiones físicas ocurrieron mientras aún vivía con Paulina Rubio, aunque decidió no denunciarlas en su momento para proteger a su familia del escrutinio público y evitar dañar a su hijo.
Durante la audiencia, la abogada de la cantante, Sandra Hoyos, cuestionó al empresario por qué nunca presentó una denuncia formal si realmente había sido agredido. A lo que Colate respondió:
“Fue algo que nunca había ocurrido antes, ella es la madre de nuestro hijo y yo no quería ponerlo en un reporte y, mucho menos, que fuera público”.
El también empresario español reconoció ante la corte que existen pruebas de la presunta violencia, aunque admitió que no las tenía disponibles en ese momento. Explicó que los hechos sucedieron hace varios años y que su reacción inicial fue guardar silencio e intentar resolver la situación de manera privada.
Su defensa legal argumentó que la decisión de hablar ahora obedece a las circunstancias actuales del proceso de custodia, en el que consideran necesario que la autoridad judicial tome en cuenta todo lo ocurrido durante el matrimonio.

El comunicado de Paulina Rubio.
Ante el creciente escándalo, Paulina Rubio emitió un comunicado en el que reafirma su papel como madre. En el texto, la cantante mexicana agradeció el apoyo recibido y subrayó:
“Ser madre no solo es una parte de mi vida, es mi razón de ser y el papel más importante que tendré”.
Hasta el momento, la artista no se ha pronunciado directamente sobre las acusaciones de violencia hechas por su expareja.
El caso continúa su curso en los tribunales de Miami, donde se definirá el futuro de la custodia y la posibilidad de que el menor se reubique en Madrid, donde vive su padre.





