EFE.
En el mercado de Ipaja, en Ayobo, en las afueras de Lagos, la capital comercial de Nigeria, una mujer permanece de pie entre la multitud que espera frente a los coloridos puestos de hierbas, mientras observa con atención los remedios y frascos de pócimas expuestos.
Yemi Ajoke lleva luchando contra una enfermedad debilitante desde que cumplió 53 años el pasado diciembre y, como ya no puede permitirse comprar sus medicinas, ha recurrido a las hierbas tradicionales para tratarse.
“Estoy con hierbas desde hace dos meses porque ya no puedo pagar mis medicinas. Los precios son demasiado altos para una pequeña comerciante como yo”, dice Adejoke a EFE.
“Al principio, mis hijos me ayudaban con las medicinas, que solían costar unas 30 mil nairas (17 euros). Ahora cuestan 75 mil (42 euros) y ya no pueden ayudarme. Las hierbas tradicionales son un poco más asequibles y sólo espero que me ayuden a mejorar rápido”, relata, mientras sale con pasos vacilantes de uno de los puestos tras comprar un frasco de poción.
La comerciante es una de las muchas nigerianas que se han visto obligadas a recurrir a la medicina tradicional ante el encarecimiento de los fármacos y de la atención médica.
Nigeria, un país de más de 200 millones de habitantes, depende en gran medida de medicamentos importados para cubrir sus necesidades farmacéuticas, pero desde que la moneda local fue devaluada poco después de que el presidente Bola Tinubu asumiera el cargo en 2023 como parte de sus reformas económicas, los precios de las medicinas se han disparado.
El precio de la salud impulsa la medicina alternativa
Según la Agencia Nigeriana para el Desarrollo de la Medicina Natural, más de 140 millones de personas, alrededor del 80% de la población, dependen de la medicina tradicional.
“No menos de 140 millones de nigerianos dependen de la medicina tradicional para acceder a la atención sanitaria en Nigeria. La medicina tradicional ha sido el núcleo de la atención en todo el país y en la mayoría de los países africanos, ayudando a lograr la cobertura universal de salud”, dice a EFE el profesor Martin Emeje, director general de la agencia.
Sin embargo, el doctor Cyril Chiakwa, director médico del hospital St. Clinton and Collins en Ipaja, advierte de que, con el aumento del precio de los servicios de salud convencionales y de los fármacos, el número de nigerianos que recurre a la medicina alternativa podría ser aún mayor.
“Casi todo ha subido desde la devaluación de la naira y la eliminación de los subsidios, porque dependemos de las importaciones”, explica Chiakwa.
“Los precios de la atención médica también han subido. Las cosas no han sido fáciles, la gente ya no viene al hospital, sino que ahora recurre a la automedicación porque ya no puede pagar los servicios hospitalarios y algunos ni siquiera pueden comprar sus medicinas”, lamentó
Como consecuencia, Chiakwa afirma que muchos recurren a la medicina alternativa.
Chiakwa, un soldado retirado que trabajó en el Hospital Militar de Ikoyi, Lagos, mientras servía en el ejército, expresa su preocupación de que el cambio hacia la medicina tradicional pueda perjudicar el acceso a una atención sanitaria de calidad.
Según explica, la medicina tradicional o alternativa tiene limitaciones y muchos pacientes pueden recibir remedios erróneos debido a un mal diagnóstico. Además, sostiene que la medicina tradicional está poco regulada y que la falta de dosis estandarizadas en muchos preparados herbales la vuelve poco fiable en algunos casos.
“La tendencia es peligrosa. No digo que la medicina tradicional no sea eficaz en algunos casos, pero tiene limitaciones y sus métodos fiables de diagnóstico son casi inexistentes”, dice.
Por ello, Chiakwa apuesta por reforzar la cobertura de la medicina convencional, con más subsidios a los medicamentos, la construcción de nuevos hospitales y el apoyo a los centros privados para mejorar la atención.
La medicina tradicional gana terreno
Waheed Kadiri, el herbolario al que acude Ajoke, admite que, aunque la medicina tradicional aún tiene un largo camino por recorrer, ha sido durante siglos una fuente fiable de atención para muchos nigerianos.
“La medicina tradicional, en particular el tratamiento con hierbas, es muy eficaz. Muchas enfermedades tropicales pueden tratarse con hierbas. La medicina convencional tiene sus propias ventajas, pero no diré que la tradicional sea inferior o ineficaz”, dice Kadiri a EFE desde su puesto del mercado de Ipaja.
“Aquí he tratado casos de miomas, malaria, diabetes, reumatismo e incluso disfunción eréctil y otros problemas sin efectos secundarios”, agrega.
El herbolario sostiene además que ahora los comerciantes de este tipo de medicina reciben más clientes debido al encarecimiento de los medicamentos y por los modestos servicios de salud.
“La economía va mal, pero los precios altos de las medicinas significan buenos negocios para nosotros”, afirma.
Con el aumento del precio de los fármacos y la precariedad del sistema sanitario, millones de nigerianos se ven abocados a confiar en la medicina tradicional, que gana protagonismo en los mercados del país, aunque médicos y expertos advierten de que, sin regulación ni diagnósticos adecuados, este giro puede comprometer la calidad de la atención y agravar la vulnerabilidad de los pacientes.

