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Fernando del Collado conversa con José Ramón Cossío, ministro en retiro de la SCJN, quien señala que Andrés Manuel López Beltrán, el hijo del expresidente y conocido como Andy es hoy “absolutamente un símbolo de la corrupción” y le advierte a la presidenta Claudia Sheinbaum que encubrir evidencias de los hijos de AMLO y el huachicol “es complicidad”. El ministro le sugiere a la presidencia que termine por impulsar una investigación al propio expresidente y a sus hijos ya que ello le sería hasta en “beneficio de su gobierno”.
El ministro en retiro reconoce que hay “narcoestados” y hay “narcopartido”. No tiene dudas en señalar que “la llamada 4T nació aliada al crimen organizado y morirá con él”. Para Cossío, la presidenta intenta ganar tiempo para salir bien librada de la presión por investigar los casos de corrupción en el sexenio anterior, “lo que va haciendo este gobierno es huir hacia adelante antes de que los alcance la justicia”.
Añade que quizá piensan que de alargar el tiempo “llegará al final, salir adelante y que regresará a un mundo mágico”. Sin embargo, el experto jurista señala que a Sheinbuam la ve cada vez más “sola”, con “vacío de poder” y “la voy viendo más insegura de sí e insegura de su entorno”. El mayor temor de Sheinbaum, añade, “es López Obrador”.
El resultado es que a su segundo informe, el gobierno de Sheinbaum “va entregando un país disminuido, desesperanzado y violentado”. Hoy, en México, “el reino de las chicanadas se está estableciendo muy ampliamente, la extorsiones se normalizan” y, cada día más, “se asoma un estado policiaco”. De la Suprema Corte de Justicia a un año de su renovación es directo: la han “destruido”.
El ministro José Ramón Cossío Díaz, que acaba de publicar el ensayo “Reforma judicial en México, origen y consecuencias” (Trillas, 2026), resume que la presidenta Claudia Sheinbaum comete un grave error jurídico al darle continuidad a la reforma judicial que impulsó su antecesor, “el mayor daño jurídico de Sheinbaum es darle continuidad a la reforma del expresidente López Obrador y no haber sabido terminar con él”. Y lo que es todavía más grave, “suponer que la voluntad de López Obrador puede sustituir a la Constitución”.





