Javier Aguirre le pone el pecho a las balas y asume la culpa por el desastre del Valencia.

Javier Aguirre dio la cara tras el tropiezo del Valencia ante Villarreal y se declaró como el único culpable por el bache que vive el club en España.

La Opinión.

El director técnico mexicano Javier Aguirre le pone el pecho a las balas ante la prensa ibérica y asume la responsabilidad absoluta por la dolorosa derrota de uno por dos frente al Villarreal e inclusive el Vasco no ocultó su profunda frustración tras morder el polvo por primera vez desde que tomó las riendas del Valencia CF.

La tarde se tornó color de hormiga en Mestalla cuando el Submarino Amarillo capitalizó los groseros parpadeos defensivos de la zaga naranjera para consumar una remontada de terror en los últimos suspiros del cotejo.

El timonel azteca lamentó con amargura que sus pupilos se volcaran al ataque de forma irresponsable en un afán desmedido por ganar el partido, descuidando la zona baja y pagando un precio sumamente alto.

“Tenemos un gol anulado, dejamos escapar un mano a mano claro de Arnaut Danjuma y fuimos incapaces de sellar el dos a cero definitivo cuando el trámite nos favorecía por completo. Parecía que podíamos cerrar el compromiso sin mayores contratiempos”.

“Pero ellos tienen jugadores de mucha calidad técnica y un balón largo, donde existió una clara duda entre mi guardameta y Pepelu, nos expuso en campo abierto para un gol totalmente evitable”, disparó.

Lejos de escudarse en la polémica expulsión del juvenil Harvey Elliott o lanzar dardos hacia las decisiones del cuerpo arbitral, el Vasco demostró tener un colmillo largo y retorcido al blindar por completo a sus futbolistas de la hoguera pública.

El experimentado timonel de sesenta y siete años sentenció de forma tajante que en sus tres décadas como director técnico jamás ha usado a los silbantes como excusa.

El descalabro dejó al histórico conjunto de los Murciélagos hundido en la penúltima posición de la tabla general con apenas seis unidades cosechadas tras diez jornadas disputadas, una realidad que tiene el horno encendido y no para bollos en la quema del descenso.

Para colmo de males, la enfermería sumó al atacante David Otorbi por una lesión muscular, complicando las variantes ofensivas de un equipo con raquítica cuota goleadora.

Ante los insistentes rumores de la prensa local sobre la venta del cuarenta y dos por ciento de las acciones del club y la urgencia de buscar refuerzos en el mercado invernal, Aguirre cerró la puerta para respaldar al grupo actual. El estratega nacional concluyó de forma contundente que meterse en temas de fichajes para enero sería una falta de respeto terrible para los futbolistas que hoy se matan en la cancha.