La Opinión.
l presidente Donald Trump aseguró estar dispuesto a permitir que compañías chinas establezcan fábricas en territorio estadounidense para ensamblar automóviles, siempre y cuando garanticen que los puestos de trabajo serán ocupados por personal local.
A pesar de la renuencia de las grandes armadoras de vehículos en Estados Unidos, durante una entrevista concedida a la cadena de televisión Fox News, el magnate neoyorquino prácticamente le abrió la puerta de ingreso al país a los fabricantes del “Gigante Asiático” interesados en trasladar sus líneas de producción.
“Si China quisiera venir y abrir una planta para fabricar sus coches aquí, no tendría ningún problema. Japón lo hace, pero contratan a nuestra gente. Lo importante es que contratan a nuestra gente”, expresó.
Los señalamientos de Trump son interpretados como un guiñó dirigido a Xi Jinping, presidente de China, previo a la visita que en un par de semanas efectuará en Washington acompañado de una nutrida delegación de directivos empresariales interesados en explorar nuevas oportunidades de negocio.
Acto seguido, el republicano de 80 años descartó cualquier indicio de temor a la posibilidad de que su planteamiento pudiera ser la vía más adecuada para que China, a través de algunas empresas, pudiera espiar directamente lo que ocurre en Estados Unidos para sacarle provecho más adelante.





