La Opinión.
Ante la demanda encabezada por la demócrata Joyce Beatty, representante por Ohio y miembro ex officio de la junta directiva del Kennedy Center, para evitar que el recinto permanezca cerrado durante dos años mientras es sometido a un proceso de restauración, la administración Trump plantea su posible demolición.
A la oposición de la congresista se suma el punto de vista del juez Casey Cooper quien considera que el Kennedy Center tiene permitido seguir adelante con sus obras de remodelación, pero sin ser clausurado por completo durante los 24 meses estimados.
El rechazo hacia el proyecto promovido por el presidente surgió a partir del momento en que antepuso su nombre al recinto llamándolo “Centro Memorial Donald J. Trump y John F. Kennedy para las Artes Escénicas”.
Dicha medida produjo un enorme malestar entre los detractores del magnate neoyorquino apuntando hacia su egocentrismo.
Sin embargo, bajo la óptica de Trump, dicha medida contribuía a conseguir los recursos necesarios para llevar a cabo una renovación magistral de la construcción descuidada durante años.
“Debe llevar el nombre del presidente Kennedy y está destinado a honrar sólo al presidente Kennedy. Sólo el Congreso puede cambiarlo”, expresó el juez Cooper.
El punto controversial es que, en cuestión de días, el nombre del republicano de 80 años fue retirado de la fachada del recinto y desde entonces una gran lona cubre dicho espacio.
Ante la alta probabilidad de que termine imponiéndose la decisión de no cerrar por completo el edificio, Brantley T. Mayers, abogado del Departamento de Justicia, presentó algunos documentos ante el Tribunal donde expone la urgente necesidad de comenzar a remodelación planteada o en su defecto derribar la estructura para evitar que, sin previo aviso, termine por venirse abajo.
“Se deteriorará aún más hasta convertirse en una estructura insegura y ruinosa que deberá ser demolida, y posteriormente se decidirá qué construir en el terreno, como un gran anfiteatro al aire libre con vistas al río Potomac, que algunos han propuesto durante muchos años”, indica uno de los documentos.
En otro apartado, se enfatiza que, sin el nombre del actual jefe de la nación reincorporado a la construcción, financiar la remodelación proyectada será imposible de concretarse.
“Sencillamente, no habrá la experiencia ni la financiación necesarias para reconstruir y renovar esta estructura devastada. La administración Trump está dispuesta a actuar, pero sin ella, el Kennedy Center no podrá salvarse”, se advierte en otro de los textos.




