La Opinión.
En los momentos en que el gobierno de la CDMX hace esfuerzos sobrehumanos con 13 mil obreros trabajando en dos turnos para concluir la remodelación de las estaciones del Metro, un estudio de la UNAM reveló que los mexicanos sienten más preocupación que entusiasmo por el Mundial 2026.
De acuerdo a una encuesta realizada por el Instituto de Geografía de la UNAM en colaboración con el Departamento de Geografía de la Universitat de les Illes Balears de España, estableció que la justa mundialista en las tres sedes, Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, está generando más angustias que alegrías, sobre todo por la situación económica que atraviesa la nación azteca.
El estudio, aplicado a 460 personas residentes de las tres ciudades que tendrán el honor de ser sedes mundialistas, estableció que las principales preocupaciones son el posible aumento de tráfico vehicular (que el gobierno de Clara Brugada hace esfuerzos por abatirlo con suspensión de clases y jornadas de home office entre los burócratas).
Todo eso porque generará muchas complicaciones con la movilidad cotidiana en una metrópoli como la CDMX, que está siendo asfixiada por reclamos sociales, marchas por diferentes causas, frente a una indiferencia de los niveles de gobierno que ha generado un descontento muy elevado a una semana para que comience la justa mundialista.
El ensayo reflejó también una marcada desconfianza hacia las instituciones encargadas de la organización y gestión del evento, lo cual generó entre los participantes un sinfín de preocupaciones por la falta de transparencia en el uso de recursos públicos, el limitado control de la corrupción, la capacidad gubernamental para garantizar la seguridad y la percepción de que los beneficios favorecerán más al sector privado que a la población local.
Inclusive la investigadora del Instituto de Geografía, Ilia Alvarado Sizzo, señaló que la Copa Mundial engloba uno de los fenómenos más relevantes del planeta debido a su capacidad para movilizar millones de personas y generar transformaciones económicas, urbanas y sociales en las ciudades anfitrionas. Asimismo, recordó que el futbol cuenta con cerca de cuatro mil millones de seguidores en el mundo.
La mayoría de los encuestados reconoció que el evento mundialista traerá derrama económica y oportunidades laborales y también consideró que esas ganancias se distribuirán de manera inequitativa.





