EFE.
Tras participar en la fundación de una de las empresas más exitosas del sector cosmético de bajo costo en Estados Unidos y disfrutar de sus enormes ganancias, Scott Vincent Borba tuvo una experiencia espiritual, renunció a su fortuna, su Aston Martin y su círculo de celebridades en Hollywood y este sábado se ordenó como sacerdote en una diócesis católica de California.
La historia del cofundador de e.l.f. Cosmetics, quien llegó a la conclusión de que estaba haciendo “lo opuesto” a lo que Dios deseaba, atrajo el foco de atención del país hacia una sencilla ceremonia de ordenación sacerdotal en la Diócesis de Fresno, que sirve a una comunidad eminentemente agrícola en el Valle Central de California.
Su fama en la industria de la belleza, llevó a Borba a realizar tratamientos especializados como el que le hizo a la actriz Mila Kunis para la ceremonia de los Globos de Oro de 2011, en el que uso rubíes y diamantes triturados, según contó al periódico The New York Times.
Esa época de éxito lo llevó a moverse en círculos glamurosos: “Nos codeábamos con gente como Paris Hilton, íbamos de fiesta con las Kardashian y simplemente vivíamos la vida de Hollywood”, relató Borba a la cadena ABC30 (oficialmente conocida como KFSN-TV).
El religioso se describe a sí mismo como “el ejemplo perfecto de la vida de lujo”. Tenía una mansión en las montañas de Hollywood, un automóvil Aston Martin descapotable y su armario lleno de grandes marcas.
La experiencia espiritual que lo cambió.
Borba también celebraba su éxito siendo anfitrión de grandes fiestas. Pero en una de ellas tuvo una “experiencia mística” o espiritual al sentir a Dios y la presencia del Arcángel San Miguel, según contó al diario neoyorquino.
Ese momento marcó un punto de inflexión en su vida, pues entendió que estaba perdido. Confesó que se sentía vació y llevaba “una vida pervertida” al ofrecer productos para que las mujeres se vieran y se sintieran parte del mundo de las celebridades. Ahora, considera que todo eso “es lo opuesto a lo que Dios desea”.
Según dijo el nuevo sacerdote a ABC30: “Es algo con lo que tendré que cargar en penitencia durante el resto de mi vida“.
En 2019, Borba anunció que dedicaría su vida al ministerio católico, tras donar toda su fortuna a obras benéficas.
Recordó que cuando era niño pensó en dedicarse al sacerdocio y comenzó un nuevo camino que lo trajo de regreso a Visalia, la pequeña ciudad donde creció, tras pasar cinco años en el seminario de San Patricio, en Menlo Park, California.
Cuenta que vive en una habitación diminuta y austera y no tiene casi nada: “Mi vida se ha reducido a lo estrictamente indispensable“.
Sin embargo, Borba siente que su vida tiene un propósito, algo que, a pesar de todo su éxito y ganancias económicas en su época de empresario, no tuvo. Nunca fue tan feliz como ahora, ha repetido en las múltiples entrevistas que ha hecho.
La Iglesia de San Carlos Borromeo, en Visalia, California, fue el escenario de la ceremonia de ordenación, donde Borba, junto a los diáconos Marco Ayala y José Francisco Orozco se convirtieron en sacerdotes.





