La Ooinión.
En la que fue su última intervención antes de su licencia por maternidad, la secretaria de prensa de La Casa Blanca, Karoline Leavitt, vinculó directamente a los medios de comunicación y a los líderes del Partido Demócrata, con el intento de ataque perpetrado por Cole Allen, un profesor de California que intentó irrumpir armado en el hotel Hilton de Washington, en donde se celebraba la cena anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca.
“Esta violencia política emana de una demonización sistémica del presidente y de sus partidarios”, sostuvo Leavitt durante la conferencia de prensa, en la que también expresó preocupación por el tono del discurso público en Estados Unidos. “No deberíamos vivir en un país donde el temor constante a la violencia impregne nuestra sociedad”.
Leavitt atribuyó el ataque a lo que describió como años de retórica hostil hacia el mandatario. Según la portavoz, comentarios que califican a Trump como una amenaza para la democracia o lo comparan con figuras históricas autoritarias han contribuido a crear un ambiente propicio para la violencia.
“Quienes constantemente lo tildan de fascista o lo comparan con Hitler para obtener rédito político están alimentando este tipo de actos”, afirmó. También señaló que partes del manifiesto atribuido al agresor reflejan mensajes similares a los que, según dijo, circulan en medios y redes sociales.
Las declaraciones de la Casa Blanca se producen en un contexto de creciente polarización política, en el que episodios de violencia han encendido alarmas sobre la seguridad de figuras públicas. Leavitt insistió en que el problema no se limita a individuos aislados, sino que responde a una narrativa más amplia que, a su juicio, legitima ataques.
Debate sobre seguridad y financiamiento.
El incidente también reavivó tensiones en torno al financiamiento del Departamento de Seguridad Nacional (DHS). La portavoz criticó que la agencia lleve más de dos meses sin fondos aprobados por el Congreso, calificando la situación como una “emergencia nacional”.
“Este ataque subraya la urgencia de garantizar los recursos necesarios para proteger al presidente y al país”, dijo Leavitt, al tiempo que instó a los legisladores a dejar de lado diferencias partidistas.
El estancamiento en el financiamiento del DHS se remonta a disputas legislativas relacionadas con políticas migratorias, luego de un incidente en enero que involucró a agentes federales. Desde entonces, demócratas en el Senado han condicionado su apoyo a mayores mecanismos de supervisión.
Por su parte, la Casa Blanca aseguró que el presidente mantiene plena confianza en el Servicio Secreto y confirmó que se llevarán a cabo reuniones con líderes de seguridad para revisar protocolos.
En paralelo, Melania Trump solicitó acciones contra el comediante Jimmy Kimmel por comentarios realizados en televisión días antes del ataque, los cuales calificó como inapropiados. La portavoz respaldó la postura de la primera dama, señalando que ese tipo de expresiones también contribuyen a la división.
A pesar del incidente, la administración indicó que Trump tiene previsto asistir a la cena reprogramada, en un gesto que busca enviar un mensaje de normalidad frente a la amenaza.





