La Opinión.
Las tensiones entre el gobierno de Estados Unidos y el Vaticano escalaron en los últimos días, luego de que el papa León XIV criticara duramente la retórica bélica del presidente Donald Trump, en medio del conflicto con Irán.
El episodio más reciente de esta confrontación surgió tras revelarse una reunión entre funcionarios del Pentágono y el entonces nuncio apostólico en Washington, el cardenal Christophe Pierre.
Según medios, autoridades estadounidenses habrían presionado al representante del Vaticano para que la Iglesia católica respaldara la postura del gobierno en asuntos militares. No obstante, el Departamento de Defensa negó esta versión y aseguró que se trató de un diálogo “respetuoso y razonable”.
Sin embargo, según versiones de Shawn Ryan, un ex SEAL de la Marina y contratista de la CIA, “el Pentágono convocó al embajador del Papa, le dijo que Estados Unidos tiene el poder militar para hacer “lo que quiera” y advirtió que la Iglesia mejor que tome su lado. Incluso invocaron el Papado de Aviñón, un capítulo oscuro en la historia cuando un gobierno usó la fuerza militar para doblegar a la Iglesia a su voluntad. Entonces, ¿dónde termina exactamente esto? Si el Papa se niega a alinearse, ¿cuál es el siguiente paso, bombardear el Vaticano?“, escribió en X.
La controversia se produce en un contexto de creciente uso de retórica religiosa por parte de la administración Trump para justificar sus acciones militares, particularmente en la guerra con Irán. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, afirmó recientemente que el alto al fuego parcial alcanzado fue resultado de la “providencia divina”, señalando que “Dios merece toda la gloria” por las operaciones militares,





