La Opinión.
Líderes de Los Ángeles y California mostraron reacciones de rechazo, pero también de esperanza a favor de que la Corte Suprema de la Nación emita un fallo en contra de la orden ejecutiva del presidente Trump que revoca el derecho a la ciudadanía por nacimiento.
“Si se pone fin a la ciudadanía por derecho de nacimiento, la Constitución dejará de ser la ley suprema del país. Millones de estadounidenses —incluyendo a más de cuatro millones de niños— no serán reconocidos como ciudadanos en el único país que han conocido jamás”, dijo la congresista demócrata Luz Rivas, hija de inmigrantes y la primera latina en representar el distrito 29 en el Congreso.
“Nuestro legado como nación construida por y para inmigrantes se verá menoscabado si la Corte Suprema se pone del lado de Trump y de sus políticas antiinmigrantes”.
Indicó que en la historia del país, ningún presidente de los Estados Unidos en ejercicio se había sentado jamás a presenciar una audiencia de la Corte Suprema.
Sin embargo, señaló que Trump rompió con más de 200 años de precedente con el fin de intimidar la decisión.
“Me siento profundamente consternada por las tácticas sucias empleadas por Trump para influir en la Corte Suprema y lograr que se modifique la Constitución a favor de su ilegal Orden Ejecutiva”.
Y remató diciendo que la Constitución es clara: “toda persona nacida en los Estados Unidos es ciudadana de los Estados Unidos. Donald Trump no tiene la potestad de reescribir nuestra Constitución para redefinir quién es y quién no es estadounidense”.
La congresista recordó que como muchas familias inmigrantes, creció en el Valle de San Fernando en Los Ángeles.
“Mi madre vino a este país para que sus hijos pudieran tener una vida mejor y su propia oportunidad de perseguir su Sueño Americano. Ahora tengo el honor de representar en el Congreso a la comunidad de inmigrantes con la que crecí”.
En su primer día en el cargo en 2025, el presidente Trump emitió una orden ejecutiva que buscaba poner fin a la ciudadanía por derecho de nacimiento para los niños nacidos en los Estados Unidos de padres indocumentados o padres que se encuentran aquí de manera legal y temporal.
“Resulta revelador que el presidente Trump haya decidido deliberadamente iniciar su segundo mandato intentando derribar este derecho fundamental y de larga tradición, dijo el fiscal de California Rob Bonta.
“Afortunadamente, confío en que fracasará. Hasta la fecha, todos los tribunales han rechazado el extralimitamiento ilegal del poder ejecutivo por parte del Presidente y, tras escuchar hoy los argumentos orales, me siento optimista de que la Corte Suprema reafirmará una vez más el derecho constitucional a la ciudadanía por nacimiento”.
El fiscal Bonta junto con una coalición presentaron una demanda impugnando dicha orden y obtuvieron reiteradamente mandatos judiciales preliminares de alcance nacional que impidieron que la orden entrara en vigor.
Actualmente, la Corte Suprema examina la validez de esta orden en un caso independiente, presentado por un grupo de niños que perderían su ciudadanía en virtud de la misma.
El senador demócrata de California, Alex Padilla, y el miembro de mayor rango del Subcomité de Inmigración del Comité Judicial del Senado, quien se unió a defensores, expertos legales y líderes comunitarios en una manifestación frente a la Corte Suprema, mientras los jueces escuchaban los argumentos orales en el caso que restringe la ciudadanía por derecho de nacimiento, dijo que el tema era personal para él.
“Soy un ciudadano orgulloso de Estados Unidos; y soy hijo de inmigrantes. En el momento que nací en suelo estadounidense, nací ciudadano. Y que me condenen si Donald Trump intenta arrebatarme eso. Que me condenen si intenta arrebatárselo a cualquiera de los que están aquí”, clamó.
Y enfatizó que lo que está en peligro no es solo una cuestión de ciudadanía.
“Se trata de defender la Constitución. Se trata de respetar el Estado de derecho y de cumplir la promesa que la 14.ª Enmienda ha mantenido durante más de 150 años”.
En Los Ángeles, Angélica Salas, directora de la Coalición por los Derechos Plenos de los Inmigrantes (CHIRLA) urgió a los legisladores como a los ciudadanos a permanecer unidos en defensa de la ciudadanía por derecho de nacimiento.
“Nuestra nación es más fuerte cuando defiende la inclusión, protege los derechos fundamentales y afirma la dignidad de todas las personas”.
Y agregó que lo que está en juego es la desintegración de familias, dejar a innumerables personas en condición de apátridas y despojarlas de su identidad jurídica, así como de la dignidad, los derechos y las responsabilidades que conlleva ser reconocido como ciudadano.
“La orden ejecutiva no fue meramente ilegal; contradice los mismos principios de igualdad y equidad que nuestra nación defiende”.
Juan José Gutiérrez,activista y líder de la Coalición Derechos Plenos para los Inmigrantes en Los Ángeles, dijo que no se sabe cuándo la Corte Suprema emitirá una decisión, aunque típicamente lo hacen en el verano.
“El presidente de la Corte Suprema John Roberts hizo una serie de comentarios que han hecho pensar que los expertos jurisconsultos van a rechazar los argumentos del presidente a través de sus abogados”, dijo.
Señaló que de entrar en vigor la orden ejecutiva de Trump, crearía como lo dijo el ultraconservador juez de la Corte, Samuel Alito, un caos en todo el país.
“Aproximadamente 250,000 niños que nacen en promedio al año cuyos padres son indocumentados se verían afectados; pasarían a ser apátridas, no tendría una nación que los reconociera como indocumentados; pero no necesariamente los van a aceptar en los países de sus padres, un niño tiene que reclamar la ciudadanía, y hay todo un proceso”.
Dijo que llamó la atención que el presidente Trump saliera enojado de la Corte tras asistir a escuchar los argumentos, y tildara de cobardes a los jueces, ya que quiere que a la fuerza le den la razón.
“Fue a decirles: yo los puse, y deben reconocer mi orden ejecutiva, y él que no se discipline, me las va a pagar. En el remoto caso que la Corte Suprema emitiera un fallo a favor de Trump, se condenaría a la niñez, hijos de indocumentados, a una suerte de esclavos de la sociedad moderna”.





