Rubio subrayó que uno de los principales beneficios de la OTAN para Washington es el acceso a infraestructura militar en Europa. “Si la OTAN se trata solo de que nosotros defendamos a Europa mientras ellos nos niegan derechos de bases cuando los necesitamos, entonces no es un muy buen acuerdo. Todo esto lo tendremos que revisar”, advirtió.
Tal postura se da luego de que el gobierno español, encabezado por el presidente Pedro Sánchez, mantuvo una postura firme en contra de la operación militar estadounidense contra Irán. La ministra de Defensa, Margarita Robles, reiteró que no se permitirá el uso de instalaciones estratégicas.
“España no va a autorizar en ningún caso (…) la utilización de las bases de Rota y Morón para ir a una guerra contra la que estamos totalmente en contra, en la que no creemos, que nos parece profundamente ilegal y profundamente injusta”, afirmó.
Además del veto a las bases militares conjuntas, España ordenó el cierre de su espacio aéreo a aeronaves militares estadounidenses que participen en la operación, una medida que, según fuentes oficiales, no afecta a vuelos comerciales.
Respuesta de la Casa Blanca.
Desde la Casa Blanca, la respuesta ha sido tajante. La administración del presidente Donald Trump aseguró que Washington no depende de sus aliados para llevar a cabo la ofensiva.
“Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos están cumpliendo o superando todos sus objetivos (…) y no necesitan ayuda de España ni de nadie más”, señaló.
El desacuerdo ha generado una creciente fricción diplomática. Trump ha criticado duramente a España, llegando a calificarla como un socio “terrible” y amenazando con represalias económicas, incluyendo un posible embargo comercial, pese a que la política comercial española depende en gran medida del marco de la Unión Europea.