La Opinión.
En un intento desesperado por poner fin al cierre parcial del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), la administración de Donald Trump presentó este martes una serie de concesiones clave a los demócratas. El punto central de la propuesta incluye la expansión del uso de cámaras corporales para agentes de inmigración, una medida que busca aumentar la transparencia tras incidentes violentos que han conmocionado al país.
El documento firmado por Tom Homan también plantea reforzar la supervisión del Congreso sobre centros de detención, exigir identificación visible a los agentes y limitar ciertas acciones de control migratorio civil, incluyendo operativos en lugares considerados sensibles como escuelas y hospitales.
“La Administración ha trabajado de buena fe”, señala la misiva, que además insta a los demócratas a avanzar en la financiación total del DHS.
Demócratas mantienen exigencias clave.
Las negociaciones se producen tras semanas de estancamiento en el Senado, donde los demócratas han endurecido su postura luego de incidentes recientes durante operativos migratorios. Entre sus principales demandas se encuentran la prohibición del uso de mascarillas por parte de agentes, la obligación de identificarse claramente y la exigencia de órdenes judiciales para realizar detenciones o ingresar a propiedades privadas.
Por su parte, el líder de la minoría demócrata, Chuck Schumer, enfatizó que los puntos de fricción irreconciliables siguen siendo el uso de máscaras tácticas por parte de los agentes y la exigencia de órdenes judiciales para arrestos. Los demócratas insisten en prohibir que los oficiales cubran sus rostros durante las redadas, una práctica que consideran intimidante y que dificulta la rendición de cuentas.
La Casa Blanca, sin embargo, considera que varias de estas exigencias podrían comprometer la seguridad pública y exponer a los agentes a riesgos.
Impacto del cierre y presión en aeropuertos.
El cierre parcial del DHS comienza a reflejarse en la operación diaria, particularmente en aeropuertos del país. La falta de financiamiento ha provocado la salida de más de 300 agentes de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), generando largas filas y retrasos en ciudades como Nueva Orleans, Atlanta y Chicago.
En respuesta, los demócratas han propuesto separar el financiamiento de la TSA del resto de las agencias migratorias para garantizar su funcionamiento, iniciativa que no fue incluida en la propuesta de la Casa Blanca.
Por su parte, el líder republicano en el Senado, John Thune, reconoció que la oferta del Ejecutivo contiene “concesiones importantes”, aunque advirtió que aún no representa un cambio sustancial en las negociaciones.
Las conversaciones continúan mientras crece la presión política y operativa para alcanzar un acuerdo que permita reanudar plenamente las funciones del DHS y evitar mayores afectaciones a la seguridad y al transporte en Estados Unidos.





