Michelle Obama no está muy contenta con los cambios que el presidente Donald Trump ha hecho en la Casa Blanca.
El mes pasado, Trump demolió el Ala Este, donde normalmente se encontraban las oficinas de la Primera Dama, para construir un salón de baile de 300 millones de dólares y 90.000 pies cuadrados.
En una entrevista con Vanity Fair publicada el jueves 6 de noviembre, la autora de Becoming , de 61 años —que fue Primera Dama de 2009 a 2017— criticó las renovaciones.
“Cuando hablamos del Ala Este, es el corazón del trabajo”, le dijo a la publicación. “Y denigrarlo, derribarlo, pretendiente que no importa—es un reflejo de cómo piensas sobre ese rol.”
La presentadora del podcast IMO también señaló que lo que sucede en el Ala Este sí afecta al presidente.
“Ya sea que el Ala Oeste lo entendiera o no, solía decirles: Todas las cosas que hacemos en el Ala Este, desde la ropa que uso hasta [los perros de la familia] Bo y Sunny, y Malia y Sasha y la abuela, esos eran cinco puntos extra de aprobación que él obtenía, porque proporcionó un equilibrio”, explicó.
La semana pasada, Michelle abordó sutilmente las renovaciones con Jenna Bush Hager en Hoy con Jenna y Amigos mientras discutían el “extraño trabajo” de ser la Primera Dama.
“No hay un manual, sólo hay un personal”, declaró Michelle. “Ahora no tenemos un edificio”.
“Lo sé, QEPD el Ala Este”, comentó Bush Hager, de 43 años —cuya madre Laura Bush también fue Primera Dama—.





