El arte japonés de plegar papel, el origami, es conocido y apreciado por todo el mundo y ha servido de inspiración para, por ejemplo, doblar el espejo primario del telescopio espacial James Webb. Menos conocido es el kirigami, técnica en la que además de los pliegues se hacen cortes precisos para obtener formas y funcionalidades a partir de una hoja.
Hasta ahora, el kirigami se ha usado en ingeniería para crear estructuras desplegables especializadas en dispositivos médicos flexibles o estructuras espaciales.
Según una investigación publicada este miércoles en la revista Nature, un equipo de la Polytechnique Montréal aplicó las técnicas del kirigami para elaborar paracaídas cortados a partir de una lámina de plástico que se pueden usar para hacer entregas por drones, ya que además de ser baratos tienen una gran precisión en alcanzar el punto de aterrizaje.
El arte japonés de plegar papel, el origami, es conocido y apreciado por todo el mundo y ha servido de inspiración para, por ejemplo, doblar el espejo primario del telescopio espacial James Webb. Menos conocido es el kirigami, técnica en la que además de los pliegues se hacen cortes precisos para obtener formas y funcionalidades a partir de una hoja.
Hasta ahora, el kirigami se ha usado en ingeniería para crear estructuras desplegables especializadas en dispositivos médicos flexibles o estructuras espaciales.
Según una investigación publicada este miércoles en la revista Nature, un equipo de la Polytechnique Montréal aplicó las técnicas del kirigami para elaborar paracaídas cortados a partir de una lámina de plástico que se pueden usar para hacer entregas por drones, ya que además de ser baratos tienen una gran precisión en alcanzar el punto de aterrizaje.
Kirikami en mi paracaídas
El patrón de kirikami utilizado en el diseño del paracídas confiere a la lámina de plástico nuevas propiedades mecánicas, y en caída libre, adopta la forma de una campana invertida al colocar cualquier peso u objeto en su centro; además, no tiene costuras y fija la carga mediante una única línea de suspensión.
“Fabricamos estos paracaídas mediante corte láser” señala Mélançon, pero añade que “una simple prensa troqueladora también funcionaría” para hacer el paracaídas de kirikami (al que han apodado kirichute por la palabra francesa, que se usa también en inglés, parachute).
Los investigadores probaron su concepto mediante simulaciones numéricas, pruebas en túneles de viento, lanzamientos de laboratorio y lanzamientos al aire libre desde un dron. Las pruebas apuntan a un potencial considerable aún por explorar.
En un artículo publicado en la sección News & Views de revista Science Advances, el científico de materiales Pierre-Thomas Brun escribe que el trabajo es “un recordatorio de que la innovación a menudo reside en lugares inesperados donde el método científico se cruza con el arte, el patrimonio cultural y las técnicas de fabricación modernas”.





