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“Nuestros resultados demuestran que los alimentos ultraprocesados perjudican nuestra salud reproductiva y metabólica, incluso si no se consumen en exceso”, afirma Jessica Preston, autora principal de un estudio midió los efectos de estos alimentos en el peso y en los niveles de testosterona y hormona folículo estimulante, que son cruciales para la producción de esperma.
A fin de obtener los mejores datos posibles, un equipo internacional de investigación comparó los impactos que tienen en la salud de una misma persona las dietas con alimentos sin procesar y con algunas calorías de alimentos ultraprocesados. Para ello reclutaron a 43 hombres de entre 20 y 35 años como voluntarios para seguir de manera estricta dos tipos de dieta.
En todos los casos, los voluntarios dedicaron tres semanas a cada una de las dos dietas, con tres meses de descanso entre ellas. La mitad del grupo comenzó con la dieta con ultraprocesados y la otra mitad con alimentos sin procesar. No se les indicó qué dieta seguían. Tanto la dieta sin procesar como la ultraprocesada contenían la misma cantidad de calorías, proteínas, carbohidratos y grasas.
Además, la investigación también reveló en los hombres con esta dieta también experimentaron una disminución en sus niveles de testosterona y hormona folículo estimulante, y un aumento preocupante en el nivel de un disruptor hormonal, uno de los ftalatos que se utilizan en la elaboración de plásticos.
Y a largo plazo…
“Nos sorprendió la cantidad de funciones corporales alteradas por los alimentos ultraprocesados, incluso en hombres jóvenes sanos. Las implicaciones a largo plazo son alarmantes y resaltan la necesidad de revisar las pautas nutricionales para una mejor protección contra las enfermedades crónicas”, dice Romain Barrès en un comunicado de la Universidad de Copenhague.
Para el equipo, sus resultados pueden contribuir a explicar la razón por la que en los últimos 50 años las tasas de obesidad y diabetes tipo 2 se han disparado, mientras que la calidad del esperma se ha desplomado. Sin embargo, los científicos aún no están saben a qué se debe este efecto de los alimentos ultraprocesados.
Jessica Preston considera que “es la naturaleza procesada de estos alimentos lo que los hace perjudiciales”, señala en el comunicado.





