“Ya no está”: Netanyahu afirma que hay pruebas de que el líder supremo de Irán murió durante los ataques.

El primer ministro israelí dijo que el complejo del ayatolá Alí Jamenei había sido destruido, y que comandantes de la Guardia Revolucionaria y altos funcionarios nucleares habían sido eliminados.

Reuters.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dijo el sábado que había muchos indicios que apuntaban a que el líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, “ya no está”, sin confirmar explícitamente su muerte.

Netanyahu también dijo que el complejo de Jamenei había sido destruido, y que comandantes de la Guardia Revolucionaria y altos funcionarios nucleares habían sido eliminados.

Además, el líder israelí llamó a los iraníes a alzarse contra el régimen de la República Islámica.

Antes, la televisión iraní Al-Alam había dicho que Jamenei hablaría, pero a última hora del sábado no se había emitido ningún discurso.

En medio de la incertidumbre sobre el ayatolá, el ministro de Exteriores, Abas Araqchí, dijo a medios estadounidenses que Jameneí sigue vivo “hasta donde yo sé”.

Israel y Estados Unidos lanzaron ataques contra Irán el sábado, apuntando a sus principales líderes y una caída del gobierno, mientras que Irán respondió con misiles lanzados contra Israel y los países vecinos del Golfo.

El presidente Donald Trump dijo que los ataques tenían como objetivo poner fin a una amenaza para la seguridad de Estados Unidos y garantizar que Irán no pueda desarrollar armas nucleares. Instó a las fuerzas de seguridad iraníes a deponer las armas e invitó a los iraníes a derrocar a su gobierno una vez que terminen los bombardeos.

Teherán calificó los ataques, que comenzaron en la madrugada y alcanzaron objetivos en todo el país, de injustificados e ilegales.

En ciudades de todo Irán, las explosiones causaron pánico generalizado. Los residentes se apresuraron a recoger a sus hijos del colegio y huir de las zonas que podían ser objetivo de los ataques.

“Tenemos miedo, estamos aterrorizados. Mis hijos tiemblan, no tenemos adónde ir, moriremos aquí”, dijo Minou, de 32 años y madre de dos hijos, llorando mientras hablaba por teléfono con Reuters desde la ciudad norteña de Tabriz.